Primavera y reloj biológico: cómo afecta el jet lag estacional

Sofía Borrás

Con la llegada de la primavera, los días se alargan, suben las temperaturas y aumentan las horas de luz. Sin embargo, este periodo de transición también puede tener un impacto directo en nuestro organismo. El cambio de hora, las variaciones de clima y lo que algunos expertos denominan "jet lag estacional" pueden alterar el descanso, el estado de ánimo y el rendimiento diario.

30/03/2026

El cambio de hora y su efecto en el organismo En España, como en el resto de países de la Unión Europea, el horario se ajusta en primavera para dar paso al llamado horario de verano. Este cambio, que implica adelantar el reloj una hora, puede desajustar temporalmente nuestro ritmo interno. El ...


El cambio de hora y su efecto en el organismo

En España, como en el resto de países de la Unión Europea, el horario se ajusta en primavera para dar paso al llamado horario de verano. Este cambio, que implica adelantar el reloj una hora, puede desajustar temporalmente nuestro ritmo interno.

El responsable de regular estos ciclos es el ritmo circadiano, un sistema biológico que coordina funciones como el sueño, la temperatura corporal o la secreción hormonal a lo largo de un ciclo aproximado de 24 horas.

Cuando se produce el cambio de hora, el organismo necesita unos días para adaptarse. Durante este periodo es habitual experimentar:

  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Sensación de cansancio durante el día.
  • Falta de concentración.
  • Irritabilidad leve.

Aunque estos efectos suelen ser pasajeros, pueden ser más intensos en niños, personas mayores o quienes ya presentan problemas de sueño.

¿Existe el jet lag primaveral?

Aunque el término no es clínico, muchos especialistas utilizan la expresión jet lag estacional para describir el desajuste que se produce sin necesidad de viajar, debido a cambios bruscos en los horarios o en la exposición a la luz.

A diferencia del jet lag clásico —asociado a viajes largos con cambio de huso horario—, en este caso el impacto es más leve, pero suficiente para alterar la rutina durante varios días.

La mayor exposición a la luz solar, característica de la primavera, influye directamente en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Este cambio puede hacer que nos sintamos más activos por la tarde, retrasando la hora de dormir.

El papel del clima y las alergias

La primavera también trae consigo variaciones en temperatura, presión atmosférica y niveles de polen. Estos factores pueden afectar al bienestar general.

Las personas con alergia al polen pueden experimentar síntomas como congestión nasal, estornudos o picor ocular, que dificultan el descanso nocturno y aumentan la sensación de fatiga diurna.

Además, los cambios de temperatura entre el día y la noche pueden alterar la calidad del sueño si no se adapta adecuadamente el entorno de descanso.

Cómo adaptarse mejor a la primavera

Aunque no es posible evitar estos cambios, sí se pueden adoptar hábitos que faciliten la adaptación del organismo:

  • Ajustar progresivamente los horarios unos días antes del cambio de hora.
  • Mantener rutinas de sueño regulares, acostándose y levantándose a la misma hora.
  • Aumentar la exposición a la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el reloj biológico.
  • Evitar pantallas y luz artificial intensa antes de dormir.
  • Cuidar la alimentación y la hidratación, especialmente ante cambios de temperatura.
  • Ventilar bien el dormitorio y mantener una temperatura adecuada.

Escuchar al cuerpo en los cambios de estación

La transición a la primavera es un proceso natural, pero no siempre pasa desapercibido para el organismo. Entender cómo influyen el cambio de hora, la luz y el clima permite anticiparse y minimizar sus efectos.

Lejos de ser un problema grave, el llamado jet lag primaveral es una señal de que nuestro cuerpo necesita tiempo para adaptarse. Con pequeños ajustes en la rutina, es posible recuperar el equilibrio y disfrutar plenamente de una estación asociada, precisamente, a la energía y la vitalidad.





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