Hablamos del llamado "efecto halo", un sesgo psicológico que solemos aplicar entre humanos, pero que también proyectamos sobre los gatos. Así lo explica Felipe Antón, Manager de comunicación en Nestlé Purina, a partir de un estudio impulsado por Purina ONE junto al experto Richard Shotton. Cuando la apariencia lo cambia todo Lejos de ...
Hablamos del llamado "efecto halo", un sesgo psicológico que solemos aplicar entre humanos, pero que también proyectamos sobre los gatos. Así lo explica Felipe Antón, Manager de comunicación en Nestlé Purina, a partir de un estudio impulsado por Purina ONE junto al experto Richard Shotton.
Lejos de ser anecdótico, este fenómeno tiene consecuencias reales. "Los gatos que se perciben como más saludables pueden ser hasta un 56% más adoptables que aquellos que parecen menos sanos", explica Antón. "Esto nos mostró que, muchas veces, nuestra percepción estética puede condicionar decisiones que afectan directamente la vida de un animal".
Pero el impacto va más allá de lo físico. "No evaluamos las cualidades de forma aislada: los gatos que destacan porque están visiblemente sanos también se consideran más sociables y simpáticos. Una fortaleza influye en la percepción del conjunto", añade.
La presión estética no es solo cosa de redes sociales o estándares humanos. También se cuela en la forma en que miramos a nuestros animales de compañía. "Sin darnos cuenta, proyectamos nuestras ideas de belleza y `bienestar' sobre ellos", señala Antón. "Solemos asociar un pelaje brillante y unos ojos vivos con un gato saludable y más deseable, mientras que los que no cumplen con estos estándares pueden ser percibidos como menos `valiosos'".
En un contexto donde cada vez más personas buscan adoptar, la clave está en cambiar el foco. "Recomendamos enfocarse en la nutrición, la actividad y el bienestar emocional del animal como indicadores principales de su calidad de vida", afirma Antón. "Para los adoptantes, sugerimos mirar más allá del pelaje o el tamaño y valorar factores como las necesidades, personalidad y carácter".
Este sesgo no solo afecta al momento de adoptar, también puede condicionar el cuidado diario. "Cuando priorizamos la estética sobre la salud, corremos el riesgo de descuidar aspectos fundamentales como una alimentación adecuada o revisiones veterinarias regulares", advierte. "Este enfoque puede reforzar estándares superficiales en lugar de fomentar cuidados responsables y conscientes". Una tendencia que, a largo plazo, impacta directamente en la calidad de vida de las mascotas.
Desde Purina, el trabajo se centra en desmontar estos prejuicios desde la información y la concienciación. "Trabajamos constantemente en educación y nutrición basada en ciencia, mostrando que mejorar la alimentación tiene un impacto directo en la salud y la felicidad de los animales", explica Antón. "Proyectos como `Inadoptables' buscan sensibilizar sobre los prejuicios estéticos y potenciar la gran labor de las protectoras".
"La verdadera belleza está en la salud y la felicidad de nuestros animales", concluye. "No debemos juzgar por cómo luce un gato o un perro, hay que tener presente cómo se siente y cómo podemos contribuir a que viva pleno y saludable", finaliza.