Según estudios publicados en Actas Dermo-Sifiliográficas, la revista oficial de la Academia Española de Dermatología, más de 11 millones de personas en España podría tener piel sensible, con una prevalencia estimada en torno al 39 % de la población europea. Sin embargo, explica a EsVivir Andrés Chico, farmacéutico y responsable ...
Según estudios publicados en Actas Dermo-Sifiliográficas, la revista oficial de la Academia Española de Dermatología, más de 11 millones de personas en España podría tener piel sensible, con una prevalencia estimada en torno al 39 % de la población europea. Sin embargo, explica a EsVivir Andrés Chico, farmacéutico y responsable de Calidad y Operaciones de Atlantia, "durante mucho tiempo se ha banalizado". "Muchas personas piensan que tener piel sensible es simplemente `tener la piel delicada', cuando en realidad suele haber una alteración de la función barrera, una mayor susceptibilidad a irritantes y, en muchos casos, una respuesta neurosensorial exagerada". Además, expone, "no siempre hay lesiones visibles claras, así que el paciente refiere escozor, tirantez o ardor y su entorno tiende a infravalorarlo". A eso se suma la sobreoferta de cosméticos con mensajes confusos: se compran productos "activos" o "potentes" sin valorar si esa piel los tolera. "El resultado es una piel que se sobretrata, se irrita más y entra en un círculo de reactividad. La clave está en reconocerla antes, simplificar rutinas y priorizar fórmulas que reparen barrera y reduzcan inflamación", sostiene el experto.
Desde un punto de vista farmacológico, el aloe vera interesa por varios mecanismos complementarios que explican su acción calmante y antiinflamatoria. "Sus polisacáridos, especialmente el acemanano, ayudan a retener agua, forman una película hidratante y favorecen un entorno más estable para la reparación cutánea. Además, distintos trabajos atribuyen al acemanano y a otros componentes del gel una actividad inmunomoduladora y antiinflamatoria, con influencia sobre mediadores inflamatorios y sobre vías como NF-kB en modelos experimentales. Los esteroles vegetales del aloe también se han relacionado con efectos antiinflamatorios, mientras que vitaminas y compuestos antioxidantes contribuyen a reducir estrés oxidativo, que en piel sensible suele empeorar la disfunción barrera", desarrolla el farmacéutico.
Dicho de forma sencilla: "el aloe no solo hidrata; también ayuda a calmar, a reducir la inflamación de bajo grado y a acompañar la recuperación de la barrera cutánea".
En el caso concreto del aloe vera canario, cultivado en suelo volcánico y con más de 300 días de sol al año, hay diferencia en términos de concentración de principios activos o de eficacia respecto a otras procedencias, según el responsable de Calidad y Operaciones de Atlantia, marca canaria de cosmética especializada en Aloe vera ecológico de Canaria. "El clima, el suelo, la radiación solar, el riego y el momento de recolección afectan al perfil de compuestos bioactivos". En el caso del aloe canario, agrega, "existen proyectos científicos centrados precisamente en caracterizar su `huella' isotópica y fitoquímica y en respaldar su autenticidad geográfica, partiendo de la hipótesis de que las condiciones volcánicas y climáticas de Canarias favorecen un aloe de alta calidad". Ahora bien, conviene ser rigurosos: "más que afirmar que un origen es siempre `mejor' que otro, lo importante es que el producto final garantice materia prima bien cultivada, estabilizada y estandarizada. La eficacia real depende tanto del origen como del procesado, la conservación y la formulación", aclara el especialista.
Cómo incorporar el aloe vera en la rutina diaria: menos es más
Dicho esto, Andrés Chico indica el enfoque ideal para incorporar el aloe vera en la rutina diaria de alguien con piel sensible. En concreto, "funciona especialmente bien en el paso de tratamiento-hidratación, es decir, en fórmulas que permanezcan en la piel el tiempo suficiente para aportar confort, hidratación y apoyo a la barrera. Puede estar presente en un gel, un sérum calmante o una crema hidratante". "En limpieza también puede ser interesante, pero su tiempo de contacto es menor, así que su efecto suele ser más limitado", apostilla. Su recomendación es "incorporarlo en productos leave-on, con fórmulas sencillas, sin perfume intenso y sin exceso de activos exfoliantes al mismo tiempo". "En estas pieles, menos suele ser más", incide.
Atlantia dispone de productos como la crema de noche Regenerage, con aloe vera ecológico canario, ácido glicólico y aceite de aguacate, y la crema de día HydraDetox, con tecnología Ox-Bioprotect antipolución. Pero para usarlos en piel sensible, "hay que matizar", afirma. "HydraDetox, por concepto, puede encajar mejor como hidratante de día si la piel necesita defensa frente a contaminación, deshidratación y estrés ambiental, siempre que la fórmula sea bien tolerada por el usuario. Regenerage exige más prudencia, porque aunque combine aloe y lípidos nutritivos, el ácido glicólico puede resultar demasiado activo en algunas pieles sensibles, sobre todo si la barrera está alterada o hay rosácea, ardor o dermatitis". En cualquier caso, recomienda introducir cualquier producto nuevo de forma progresiva, empezar en noches alternas si contiene ácidos, evitar combinarlo al inicio con otros exfoliantes o retinoides y suspenderlo si aparece escozor persistente."En piel sensible, la tolerancia individual manda más que la promesa del envase".
Y es que hay varios mitos sobre el uso del aloe vera en pieles sensibles que al farmacéutico le gustaría desmontar de una vez por todas. "El primero: `si es natural, no puede irritar'. Falso; natural no significa automáticamente inocuo. El segundo: `cuanto más puro, mejor'. No siempre; en piel sensible, una buena formulación puede ser más segura y eficaz que un gel crudo o mal estabilizado. El tercero: `el aloe lo cura todo'. Tampoco. Es un activo excelente como apoyo calmante, hidratante y reparador, pero no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento dermatológico cuando existe una enfermedad cutánea", subraya.
Para cerrar, si una persona con piel sensible tuviese que hacer solo un cambio en su rutina de cuidado facial, Andrés Chico apuesta por simplificar. "Ese sería el cambio más rentable. Muchas pieles sensibles no mejoran porque les falte un activo, sino porque les sobran productos, perfumes, exfoliantes o combinaciones innecesarias. Una rutina corta, constante y bien tolerada (limpieza suave, hidratación reparadora y fotoprotección diaria) suele marcar más diferencia que cualquier cosmético de moda. Y dentro de esa estrategia, el aloe vera bien formulado puede ser un gran aliado porque ayuda a calmar y a sostener la barrera cutánea", concluye.