Las mujeres de mediana edad que mantienen constantes los niveles recomendados de actividad física tienen aproximadamente la mitad de riesgo de morir por cualquier causa en comparación con las que son sedentarias. Así lo acaba de revelar un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Sídney y publicado ...
Las mujeres de mediana edad que mantienen constantes los niveles recomendados de actividad física tienen aproximadamente la mitad de riesgo de morir por cualquier causa en comparación con las que son sedentarias. Así lo acaba de revelar un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Sídney y publicado en PLOS Medicine.
La investigación, dirigida por Binh Nguyen, de la Prevention Research Collaboration del Centro Charles Perkins y la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Sidney, realizó un seguimiento de 11.169 mujeres durante 15 años, ofreciendo una perspectiva única sobre los efectos a largo plazo de la actividad física sostenida en la salud durante este periodo de transición entre la adultez joven y la vejez. En específico, los investigadores analizaron datos de mujeres nacidas entre 1946 y 1951 (de entre 47 y 52 años al inicio del estudio) que participaron en el Estudio Longitudinal Australiano sobre la Salud de la Mujer. Las participantes completaron nueve encuestas entre 1996 y 2019, en las que informaron sobre la frecuencia con la que cumplían la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero, montar en bicicleta o nadar.
El 5,3% de las voluntarias que se mantuvieron activas fallecieron durante el período de estudio, en comparación con el 10,4% de las que permanecieron inactivas. Esto significa que las mujeres que siguieron las recomendaciones de forma constante durante ese periodo tuvieron aproximadamente la mitad del riesgo de muerte que las que no lo hicieron.
"Marcar la diferencia" en la salud
Los investigadores evaluaron los efectos esperados si todas las participantes cumplieran, o no, de forma constante las recomendaciones de la OMS, utilizando métodos que modelaron estas intervenciones hipotéticas en toda la muestra. También exploraron escenarios en los que las mujeres comenzaron o dejaron de seguir las recomendaciones a diferentes edades, aunque estos últimos análisis no fueron concluyentes debido a la incertidumbre de los resultados.
"Mantenerse activa durante la mediana edad puede marcar una verdadera diferencia en la salud a largo plazo de las mujeres", afirma la doctora Nguyen. Y añade que "mantener los niveles recomendados de actividad física durante varios años ayuda a proteger contra la muerte prematura".
A diferencia de muchas investigaciones anteriores, este estudio siguió a las mismas participantes durante más de 15 años, lo que permitió a los científicos examinar cómo el ejercicio habitual y la inactividad continua durante esta etapa se relacionan con los resultados de salud a largo plazo.
De hecho, la actividad física está ampliamente reconocida como un factor protector clave contra las enfermedades crónicas y la muerte prematura. Para muchas mujeres, mantenerse activas puede resultar más difícil durante la perimenopausia y la menopausia, cuando los cambios físicos sueñen alterar los niveles de energía y dificultar el ejercicio regular. Esto coincide con las altas tasas de inactividad a nivel nacional: alrededor del 43 % de las mujeres australianas de entre 45 y 64 años no realizaban suficiente actividad física en 2022, según el Instituto Australiano de Salud y Bienestar. Los hallazgos del estudio de la profesora Nguyen sugieren que apoyar a las mujeres para que se mantengan físicamente activas durante esta etapa de la vida puede ser particularmente importante para la salud a largo plazo.
"Este estudio se suma a la creciente evidencia de que un estilo de vida activo proporciona importantes beneficios para la salud. Muchas investigaciones registran la actividad física en un solo momento. Al realizar un seguimiento de las mujeres a lo largo de la mediana edad, podemos comprender mejor cómo la actividad sostenida, o los largos periodos de inactividad, se relacionan con la salud a largo plazo", apunta la investigadora.
Además, se observaron patrones similares en las muertes por enfermedades cardiovasculares y cáncer, aunque las estimaciones para estos resultados fueron menos certeras debido al menor número de fallecimientos, lo que restó contundencia a los hallazgos. Tampoco quedó claro si comenzar a cumplir con los niveles recomendados de actividad física más tarde (por ejemplo, entre los 55 y los 65 años) ofrecía el mismo nivel de protección.