Tu hogar es un reflejo de ti mismo. Y aunque no lo creas, su decoración puede llegar a influir en tu estado de ánimo. Una casa abarrotada de cosas o con mucho desorden puede generar un caos, no solo visual, sino también mental. Por ello, la interiorista Natalia Zubizarreta, al frente del estudio bilbaíno ...
Tu hogar es un reflejo de ti mismo. Y aunque no lo creas, su decoración puede llegar a influir en tu estado de ánimo. Una casa abarrotada de cosas o con mucho desorden puede generar un caos, no solo visual, sino también mental. Por ello, la interiorista Natalia Zubizarreta, al frente del estudio bilbaíno del mismo nombre, especializado en proyectos integrales de interiorismo, te da las claves para que, con pequeños cambios, en tu casas se respire calma, relax, y tu estado de ánimo se equipare a ello.
No hace falta hacer grandes cambios, ni obras. Los pequeños gestos son los que marcarán la diferencia, cambiando por completo la atmósfera de la vivienda.

Aprovecha al máximo la luz natural
Zubizarreta habla de tres cambios sencillos, pero que pueden ser suficientes para cambiar la forma en la que vives el día a día. Uno de los más importantes es prestar atención a la entrada de luz natural en tu hogar. Ya que cuando una casa gana luz, suele sentirse automáticamente más serena y acogedora. La forma de conseguirlo es simple. Retira cortinas pesadas y opacas, y apuesta por otras más translúcidas. También, despeja el entorno de las ventanas y balcones, evitando colocar muebles u objetos frente a ellos que interfieran en el paso de la luz.
Introduce elementos naturales
La otra propuesta es introducir elementos naturales al interior de tu hogar. Hablamos de plantas y flores, pero también de materiales procedentes de la naturaleza, como la madera, tejidos de lino o cerámica, ya que todos ellos aportan una sensación más orgánica y humana al espacio, influyendo positivamente en el estado de ánimo. A todo nos gusta tener cerca la naturaleza, porque nos hace sentir bien. Así que en el hogar, aún más.

Mantén el orden
El tercer cambio también es sencillo, pero muy efectivo. Es importante despejar las superficies importantes de la casa, ya sea la mesa del comedor o la cómoda del recibidor. El orden es fundamental para evitar es ruido visual que, no solo afea la decoración de tu hogar, sino que influye en tu estado de ánimo. Cuando un espacio respira visualmente, también lo hace la mente.
A veces no hace falta transformar todo un interior. Basta con pequeños ajustes que hagan que la casa se sienta un poco más ligera, más luminosa y más cercana a lo que necesitamos en ese momento de nuestra vida. Al final, el interiorismo no debería ser un ejercicio de perfección, sino de autenticidad. Cuando una casa refleja quién eres realmente, incluso con pequeñas imperfecciones, se vuelve mucho más interesante.