La llegada de la primavera marca un momento de transición para el organismo. El paso del invierno a temperaturas más suaves, junto con el aumento de las horas de luz y los cambios en los ritmos biológicos, puede influir directamente en los niveles de energía, el estado de ánimo y ...
La llegada de la primavera marca un momento de transición para el organismo. El paso del invierno a temperaturas más suaves, junto con el aumento de las horas de luz y los cambios en los ritmos biológicos, puede influir directamente en los niveles de energía, el estado de ánimo y el funcionamiento del sistema inmunitario.
Durante este periodo, es habitual notar más cansancio, cierta falta de vitalidad o una mayor sensibilidad frente a agentes externos. Por eso, prestar atención al sistema inmunitario desde un enfoque global —que incluya alimentación, descanso y micronutrición— resulta especialmente relevante.
El estado nutricional es uno de los factores que más influye en el sistema inmunitario. Vitaminas y minerales participan activamente en los mecanismos de defensa del organismo, ayudan a proteger frente al estrés oxidativo y contribuyen a reducir la sensación de fatiga.
Uno de los nutrientes clave en este contexto es la vitamina D. Diversos estudios señalan que más del 50 % de la población en España presenta niveles insuficientes, cifra que puede alcanzar cerca del 80 % en personas mayores de 65 años. Este déficit se ha relacionado con una mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias y suele estar asociado a una baja exposición solar y a estilos de vida sedentarios.
Además, tras el invierno, el equilibrio nutricional puede verse alterado. En este sentido, cobra especial importancia el intestino, donde se localiza aproximadamente el 70 % de las células del sistema inmunitario. Mantener una microbiota equilibrada, a través de la alimentación, es fundamental para unas defensas eficaces.
Algunos nutrientes destacan por su papel en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y en el bienestar general:
En este contexto, los complementos alimenticios pueden ser una opción a considerar cuando la dieta no cubre completamente las necesidades diarias. Algunas formulaciones en cápsulas combinan estos micronutrientes con el objetivo de apoyar el sistema inmunitario, especialmente en momentos de mayor demanda como los cambios de estación.
Entre las opciones disponibles, existen complementos que reúnen vitamina C, vitamina D, vitamina B2 y zinc en una sola fórmula. Este tipo de combinaciones buscan aportar un apoyo adicional al organismo, contribuyendo tanto al funcionamiento del sistema inmunitario como a la reducción del cansancio y la protección frente al estrés oxidativo.
Las cápsulas, además, resultan prácticas para incorporar estos nutrientes en la rutina diaria, especialmente en épocas en las que los niveles de energía pueden verse más afectados o cuando la exposición solar es insuficiente.

Más allá de los nutrientes, los expertos en salud y bienestar coinciden en la importancia de adoptar hábitos que favorezcan el equilibrio del organismo:
Este enfoque integral no solo contribuye a prevenir infecciones leves, sino que también mejora la capacidad de adaptación del cuerpo a los cambios de estación.
Cuidar el sistema inmunitario en primavera no se limita a evitar resfriados o molestias puntuales. Se trata de favorecer el equilibrio general del organismo, mejorar los niveles de energía y afrontar esta época del año con mayor bienestar.
En este sentido, integrar buenos hábitos junto con un adecuado aporte de micronutrientes —ya sea a través de la alimentación o de complementos en cápsulas como los de la línea de MABONATUR— puede ser una estrategia útil para acompañar al organismo en este cambio de ciclo.
