Cuatro de cada diez personas podrían presentar ardor o reflujo en algún momento de su vida. Pero hay quienes padecen estos síntomas varias veces a la semana, lo que les impide sentirse bien en su día a día. Esto se refleja en la nota de prensa de la Sociedad Española de ...
Cuatro de cada diez personas podrían presentar ardor o reflujo en algún momento de su vida. Pero hay quienes padecen estos síntomas varias veces a la semana, lo que les impide sentirse bien en su día a día. Esto se refleja en la nota de prensa de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Los expertos estiman que más del 15% de la población española padece esta enfermedad. El reflujo gastroesofágico se manifiesta después de comer, provocando que el esfínter, el anillo muscular que se encuentra situado entre el esófago y el estómago, no se cierre correctamente y, una vez que hayan pasado los alimentos, se eleven los ácidos gástricos al esófago, provocando esa sensación de quemazón e irritación. Este malestar puede durar un corto periodo de tiempo o producirse de manera regular, dando lugar al ERGE. Como bien explica el Dr. Manuel Rodríguez-Téllez, especialista del aparato digestivo y experto de la SEPD, "el reflujo es algo normal que sucede varias veces al día en personas sanas. Cuando ese reflujo ocasiona síntomas como ardor o acidez (pirosis), regurgitaciones del contenido del estómago u otras complicaciones, es cuando se cataloga como enfermedad por reflujo gastroesofágico".
Para controlar el reflujo existen fármacos antiácidos que no requieren de receta médica, pero se deben adaptar al caso personal del paciente, ya que si este está tomando otro medicamento, podría afectar en su absorción, según comunican desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos. Asimismo, existen "inhibidores de bomba de protones (IBP)", que se encargan de "suprimir la secreción gástrica" y suelen ser efectivos para la mayoría de los pacientes, aunque existe una parte de los afectados que no responde bien al tratamiento al "padecer reflujo gastroesofágico refractario", tal y como expone el Dr. Rodríguez-Tellez. Para poder determinar que las causas son provocadas por "el reflujo y no por otras enfermedades esofágicas", es recomendable someter al paciente a una prueba, la de "phmetría esofágica". Para ello se "introduce a través de la nariz un fino cable con electrodos que registra el pH ácido que asciende al esófago durante 24 horas. Si se confirma el diagnóstico, se deberá plantear intervenir quirúrgicamente o bien complementar los IBP con otro tipo de fármacos", informa el experto.
Por otra parte, cabe señalar que hay personas que presentan reflujo, pero sin que este síntoma derive en algo más grave. También puede ocurrir que se produzcan otras alteraciones, como "esofagitis (pequeñas heridas causadas por el ácido y la pepsina gástricos), la estenosis (inflamación crónica del esófago que puede provocar el estrechamiento del esófago y con el tiempo llegar a dificultar el paso de comida) y el esófago de Barrett (EB)", detallan desde SEPD. Atendiendo a este último caso, se informa de que en esta enfermedad "se sustituyen las células normales del esófago (escamosas) por células intestinales (metaplasia intestinal). Estas células intestinales tienen un pequeño riesgo de degenerar en células cancerosas, por lo que los pacientes con esófago de Barrett deben tener un seguimiento regular para detectar precozmente el cáncer de esófago", explican desde la Sociedad Española de Patología Digestiva.
Alimentos que deberías evitar
Elimina de tu dieta el tabaco, el café, el alcohol, las bebidas que contengan cafeína y los refrescos, los alimentos picantes o aquellos cítricos, como la naranja, el limón, la lima o el pomelo. También sería conveniente suprimir el chocolate, los tomates, el ajo o las infusiones de menta. Evita realizar comidas copiosas o que contengan mucha grasa, elimina las frituras o los alimentos que estén muy especiados. Reduce el consumo de carne y de embutidos. Sustitúyelos por frutas como la papaya, la manzana o el plátano y opta por frutos secos como las almendras o las nueces. En cuanto a especias, elige el jengibre o la cúrcuma, que, además de ser antiinflamatorias y antibacterianas, te ayudarán a sobrellevar mejor los síntomas. La patata, el calabacín, la manzana, la calabaza, la zanahoria o la avena serán beneficiosos para tu salud estomacal, según enumeran desde sabervivrtv.com.
Cambio de hábitos
No hagas deporte justo después de haber comido, es mejor esperar a hacer la digestión. Tampoco es conveniente irse a dormir justo encima de la cena porque, además de no conseguir conciliar el sueño, nos sentiremos con pesadez y aparecerán los temidos ardores. Desde CinfaSalud recomiendan también levantar la de la cama para ayudar a reducir el reflujo y procurar andar con ropa ligera y holgada.
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