Efectos silenciosos del vapeo en la boca y los pulmones

Sofía Borrás

En los últimos años, el vapeo se ha extendido entre la población joven, impulsado en gran medida por su presencia en redes sociales, donde suele presentarse como una alternativa atractiva y aparentemente inofensiva. Esta percepción contribuye a que muchos adolescentes y adultos jóvenes comiencen a utilizar cigarrillos electrónicos sin conocer los riesgos que puede tener para su salud.

15/04/2026

En este contexto, la mitad de los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de entre 14 y 18 años en España reconoce haber consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida (49,5%), según el informe ESTUDES, publicado por el Ministerio de Sanidad. "Inhalar el aerosol de los cigarrillos electrónicos no es inocuo. Aunque se ...

En este contexto, la mitad de los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de entre 14 y 18 años en España reconoce haber consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida (49,5%), según el informe ESTUDES, publicado por el Ministerio de Sanidad.

 "Inhalar el aerosol de los cigarrillos electrónicos no es inocuo. Aunque se perciba como vapor de agua, contiene partículas ultrafinas y sustancias químicas que pueden irritar la vía aérea, provocar inflamación bronquial y alterar los mecanismos de defensa del pulmón. Incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas, esta exposición repetida puede afectar a la función respiratoria y aumentar la susceptibilidad a infecciones", explica Manuel Callejas, neumólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

 Más allá de sus efectos respiratorios, el uso de cigarrillos electrónicos también tiene repercusiones en la salud bucodental. "El aerosol contiene nicotina, que puede causar adicción, propilengicol y/o glicerina, que pueden favorecer la irritación de las vías respiratorias, y otras sustancias químicas nocivas, como compuestos químicos volátiles, saborizantes, formaldehído, que alteran la microbiota oral, disminuyen el flujo salival y comprometen las defensas naturales de las encías. Esta combinación favorece la inflamación gingival, la irritación de la mucosa y aumenta el riesgo de infecciones. Con el tiempo, el desequilibrio del entorno oral puede facilitar el desarrollo de patologías de evolución progresiva que, si no se detectan precozmente, pueden cronificarse", explica Antonio Longo, odontólogo y parte del equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial en Sanitas Dental.

 Y añade: "Uno de los riesgos es que muchos jóvenes no asocian el vapeo con daño bucodental porque no produce el mismo olor o las manchas visibles del tabaco convencional. Sin embargo, el uso mantenido de cigarrillos electrónicos puede acelerar la progresión de enfermedad periodontal en personas jóvenes sin otros factores de riesgo aparentes. Además, la reducción de la saliva debilita la función protectora natural de la boca, incrementando la susceptibilidad a caries y complicaciones a medio plazo".

 
En este contexto, los expertos de Sanitas destacan varios aspectos que conviene tener en cuenta sobre esta práctica:

 

·        No asumir que el vapeo es menos dañino que el tabaco: el consumo combinado de cigarrillos electrónicos y tabaco convencional aumenta la exposición total a nicotina y otros tóxicos, de los cuales todavia desconocemos sus efectos a largo plazo; por eso, es importante identificar esta práctica para orientar estrategias preventivas adaptadas al riesgo real.

 

·        Observar el patrón de inhalación: no solo importa la frecuencia de uso. Las inhalaciones profundas, sostenidas o con dispositivos de alta potencia aumentan la cantidad de partículas depositadas en los pulmones y en las vías respiratorias .

 

·        Prestar atención a la concentración de nicotina en los líquidos: algunos dispositivos permiten niveles muy elevados de nicotina, lo que favorece la dependencia incluso en consumidores "ocasionales". Conocer esta información permite anticipar la necesidad de seguimiento y ofrecer estrategias de reducción o cesación más personalizadas.

 

·        Considerar el impacto en el rendimiento físico: la exposición continuada a los compuestos del vapeo puede afectar la capacidad pulmonar y la recuperación tras el ejercicio. En adolescentes deportistas, esto puede traducirse en menor tolerancia al esfuerzo, fatiga más rápida y recuperación más lenta.

 

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