Beber poca agua, el estrés o el exceso de azúcar; una ginecóloga advierte de los factores que pueden alterar el pH vaginal

María Robert

Mantener equilibrado este ecosistema íntimo es esencial para una vagina sana, ya que actúa como una barrera protectora natural contra infecciones y molestias

29/04/2026

El pH vaginal es un factor clave en la salud íntima femenina, pues es una medida que indica la acidez o alcalinidad del entorno vaginal. Se mide en una escala del 0 al 14, donde 0 es el valor más ácido y 14 el más alcalino, y alrededor de 4,5 ...

El pH vaginal es un factor clave en la salud íntima femenina, pues es una medida que indica la acidez o alcalinidad del entorno vaginal. Se mide en una escala del 0 al 14, donde 0 es el valor más ácido y 14 el más alcalino, y alrededor de 4,5 el nivel ideal. Mantenerlo equilibrado es esencial para una vagina sana, ya que actúa como una barrera protectora natural contra infecciones y molestias. Por contra, un pH fuera de rango puede alterar la flora vaginal, permitiendo que bacterias dañinas (cuando es demasiado alto) o hongos proliferen (cuando el pH es demasiado bajo), lo que puede llevar a infecciones como la candidiasis o la vaginosis bacteriana.

Existen diversos factores que pueden influir en el pH vaginal, como cambios hormonales o una inadecuada higiene íntima. Pero hay otros hábitos que también pueden alterarlo, como advierte la ginecóloga Belén Goméz, especialista en el Hospital Infanta Leonor. Por ejemplo, consumir en exceso alimentos azucarados y beber poca agua.  En este sentido, la experta puntualiza que el pH vaginal está cambiando constantemente y, cuando se ve alterado, las primeras señales suelen ser más sensibilidad, cambios en el flujo, alguna molestia e incluso infecciones. 

Gómez señala el perjuicio que supone consumir mucha bollería industrial o alimentos muy azucarados, ya que el exceso de azúcar afecta el equilibrio de bacterias buenas. Por el contrario, destaca los beneficios de los alimentos ricos en probióticos, como el yogur, el kéfir o fermentados, que ayudan a mantener la flora vaginal en equilibrio.

Asimismo, la ginecóloga apunta que la falta de hidratación reseca las mucosas y puede alterar el pH, del mismo modo que la toma de antibióticos puede aumentar el riesgo de infecciones. El estrés constante también afecta el sistema inmune, haciendo que el microbioma vaginal sea más vulnerable a desequilibrios. 

La ducha o la ropa también influyen 

Otros factores que pueden influir están relacionados con la ropa. En concreto, explica que el uso de ropa interior sintética y ajustada genera calor y humedad, lo que favorece la proliferación de bacterias y hongos. En la misma línea, mantener la ropa húmeda o el bañador mojado puede desequilibrar la flora vaginal.

En lo relativo a la higiene, la doctora advierte de que ducharse con agua muy caliente debilita la barrera natural de la piel y puede modificar el pH vaginal, lo que también puede suceder si se utilizan productos de higiene íntima agresivos o incorrectos. Cambiar de detergente o suavizante a menudo también puede ser negativo si contienen perfumes o químicos irritantes.

Por último, la experta también subraya que los cambios hormonales que se producen durante las etapas de la menstruación, el embarazo o la menopausia influyen directamente en la flora vaginal.


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