`The Givenchiaga Family', la convergencia de dos maestros  imprescindibles de la alta costura 

María Robert

La nueva exposición del Museo Balenciaga, en Getaria, propone un encuentro entre las obras del diseñador español y su amigo Givenchy, 35 en total, en una cronología extendida que abarca desde 1956 hasta 1972.

30/04/2026

Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Hubert de Givenchy (1927-2018) se conocieron en Nueva York en 1953 en un encuentro propiciado por la socialité chilena y gran clienta de la alta costura, Patricia López-Wilshaw. El maestro español tenía entonces 58 años, mientras que el francés todavía era un joven y prometedor talento ...


Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y Hubert de Givenchy (1927-2018) se conocieron en Nueva York en 1953 en un encuentro propiciado por la socialité chilena y gran clienta de la alta costura, Patricia López-Wilshaw. El maestro español tenía entonces 58 años, mientras que el francés todavía era un joven y prometedor talento de 26. A pesar de la diferencia de edad, se estableció entre ellos una relación singular basada en el respeto mutuo, la complicidad empresarial y una profunda amistad personal.

En lo creativo, sus colecciones, sobre todo desde 1956, trasmitían una aproximación formal común, el mismo espíritu innovador y una manera de entender la moda donde la belleza, la armonía y la elegancia eran valores supremos.

Siete años después, la periodista británica Katharine Whitehorn utilizaba la expresión "The Givenchiaga Family" para destacar las conexiones que apreciaba entre las colecciones presentadas por Balenciaga y Givenchy. "Siguen teniendo más cosas en común que diferencias, se parecen más entre ellos que a cualquier otro. Uno es mayor, el otro más joven: siguen siendo, sin lugar a dudas, la familia Givenchiaga", escribió Whitehorn en The Observer el 28 de agosto de 1960. 

La afinidad estilística, su complicidad empresarial y la amistad personal que unió a ambos creadores constituyen el núcleo discursivo de `The Givenchiaga Family', la nueva exposición del Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria (Gipuzkoa). La muestra permanecerá abierta hasta el 22 de febrero de 2027, efeméride que marca el centenario del nacimiento de Hubert de Givenchy.

Se presentan 35 obras de ambos autores en una cronología que abarca desde 1956 hasta 1972, con una mayor representación de la obra "invitada" de Givenchy, ya que, tal y como señala Igor Uria, comisario de la exposición, "la intención curatorial no es realizar una retrospectiva de Hubert de Givenchy, ni establecer una comparativa exhaustiva entre ambos, sino destacar vínculos y afinidades".

Así, las obras de Cristóbal Balenciaga (11 del total) que proceden de la colección del museo y de dos colecciones privadas de España e Italia, se han seleccionado con la intención de marcar, desde la perspectiva del modista del Getaria, las principales líneas de convergencia estilística entre ambos autores.

Las 24 obras de Hubert de Givenchy, por su parte, proceden en su mayoría de los archivos de la marca en París con la adición de algunas significativas obras de la colección del Museo del Traje (Madrid). Su selección pretende reflejar la evolución de estas líneas estilísticas en Givenchy a lo largo del tiempo, así como otros vínculos comunes con el diseñador de Getaria en el terreno personal y profesional.


Audrey Hepburn, la musa de Givenchy

La relación entre Hubert de Givenchy y Audrey Hepburn constituye una de las colaboraciones más emblemáticas entre la moda y el cine en el siglo XX. Se conocieron en 1953 cuando la joven actriz visitó el atelier parisino de Givenchy en busca de vestuario para su nueva película, Sabrina, dirigida por Billy Wilder. El éxito de Sabrinaconsolidó la imagen pública de la actriz como símbolo de elegancia moderna y marcó el inicio de una colaboración creativa que se prolongaría durante décadas.

A lo largo de su carrera, Hepburn vistió creaciones de Givenchy tanto dentro como fuera de la pantalla y Givenchy diseñó para Audrey varios vestidos que se convertirían en piezas icónicas del cine y de la moda.

En la exposición están presentes dos vestidos icónicos de la actriz: el vestido en lucido por Audrey Hepburn en la película de Billy Wilder Romance al atardecer de 1956 y el modelo little black dress que aparece en la escena inicial de Desayuno con diamantes, convertido desde entonces en un icono universal de estilo y que pertenece a la colección del Museo del Traje de Madrid.

Más allá de la relación profesional, ambos compartieron una amistad profunda basada en la admiración mutua y en una sensibilidad estética común. Hepburn se convirtió en la musa del diseñador y en la embajadora más visible de su estilo, mientras que Givenchy encontró en ella la encarnación perfecta de la mujer para la que diseñaba.


 



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