Hoy día, la cosmética más avanzada no está reñida con la composición natural utilizada por otras culturas desde tiempos ancestrales. Algunos de sus ingredientes provienen de países exóticos, por lo que todavía desconocemos sus propiedades en cuidado de la piel o en productos de aseo e higiene personal. Por ejemplo, la manteca de murumuru, ...
Hoy día, la cosmética más avanzada no está reñida con la composición natural utilizada por otras culturas desde tiempos ancestrales. Algunos de sus ingredientes provienen de países exóticos, por lo que todavía desconocemos sus propiedades en cuidado de la piel o en productos de aseo e higiene personal. Por ejemplo, la manteca de murumuru, el copoazú, la pasta thanaka, el ungurahui o la resina de sangre de drago.
Quizás una de las más conocidas en nuestro país sea la manteca de karité, ya que lleva décadas presente en el sector de la cosmética facial y corporal. Esta sustancia, originaria de las nueces del árbol de karité cultivado en el África subsahariana, Madagascar y el sur de la península arábiga, destaca por sus virtudes protectoras de la piel. Sin embargo, sus propiedades son numerosas, por lo que se emplea también en medicina africana tradicional.
Manteca de murumuru
No sucede lo mismo con la manteca de murumuru, más desconocida que la de karité. Esta sustancia, que se obtiene por prensado en frío de semillas de la palmera del Amazonas, se suele emplear en cosmética capilar gracias a sus propiedades emolientes, hidratantes y nutritivas.

En la imagen, nuez y manteca de karité.
Desde la firma de cosmética ecológica By Sol Santos opinan que el murumuru es un ingrediente perfecto cuando el pelo se halla seco, mate, poco firme y débil. "El murumuru repara las fibras desde el interior, por lo que repone la nutrición y realinea todas las capas cuticulares", explican. Cuentan con una mascarilla que repara y fortalece la fibra capilar, aunque esté muy dañada. "Recomendamos usarla tras el lavado, dejando que actúe sobre el cabello entre tres y quince minutos, según el daño sufrido. Forma una barrera protectora que conserva la fibra capilar hidratada", aconsejan.
Polvo de arrurruz
En la cuenca del Orinoco (Venezuela, América del Sur), crece una especie herbácea perenne, con propiedades cada vez más apreciadas en cosmética natural. Se trata del arrurruz, cuyas raíces proporcionan un almidón con vitaminas B3 (niacina), A y C y numerosos minerales (manganeso, magnesio, selenio, fósforo y zinc). El polvo de arrurruz se suele emplear en desodorantes naturales para absorber el sudor sin obstruir los poros.
Esta especie de harina también limpia y calma la piel, por lo que es un sustituto natural de los polvos de talco (silicato de magnesio). Un ejemplo es el desodorante en crema, a base de polvo de arrarruz, fabricado por la marca Di Oleo. "Cuando se aplica, deja una sensación de frescor muy agradable durante todo el día", dicen.
Jiaogulan de uso tópico
En nutricosmética, el jiaogulan se ha convertido en un ingrediente estupendo para revitalizar la piel. Esta planta adaptógena, de origen asiático, posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que conservan la piel fresca, rejuvenecida y equilibrada. Firmas como Ki-Care incorporan el jiaogulan en fórmulas tópicas que ayudan a frenar el estrés oxidativo, fruto del paso del tiempo y de agentes dañinos, y mejorar la elasticidad cutánea. Para ello, han desarrollado cápsulas que actúan desde dentro, combinadas con cremas y sérums enriquecidos con jiaogulan. Cosméticos que aportan una hidratación profunda y protegen de agresores externos.

Imagen del árbol que produce la peculiar sangre de drago.
Resina de sangre de drago
Esta resina, cuyo nombre proviene de su curioso color rojizo, procede de la corteza de árboles tropicales de la especie Croton, especialmente Croton lechleri (América del Sur). La sangre de drago está considerada un potente cicatrizante, desinfectante y antiinflamatorio natural. Se recomienda para tratar todo tipo de afecciones cutáneas (estrías, acné, etcétera) de la piel, aunque también es eficaz como tratamiento antiedad debido a su alto contenido en taspina y proantocianidinas. Desde Kôoch Green Cosmetics, especifican que las proantocianidinas funcionan como poderosos antioxidantes: 20 veces más potentes que la vitamina C e incluso 50 veces más que la vitamina E.
Pasta thanaka Seguramente, habéis visto
imágenes de jóvenes birmanas con el rostro cubierto de una capa amarilla. Esa
capa forma parte de una de las tradiciones más longevas del país: la
elaboración de la pasta thanaka, a base de corteza molida de árboles birmanos.
Este cosmético cuenta con propiedades muy beneficiosas para la piel. Destaca su
función como protector solar natural, aunque también se recomienda por sus
efectos astringentes, antioxidantes y refrescantes.
En definitiva, existe
cosmética avanzada cuyo etiquetaje incluye ingredientes que llegan de lejos
para quedarse aquí y hacer más consciente y saludable nuestro día a día. 
En la imagen, una joven birmana con pasta thanaka en el rostro elabora este cosmético ancestral.