Por qué los expertos insisten en no saltarse la ecografía de la semana 36

Ángela Zorrilla

En el tramo final del embarazo, cuando todo parece encaminado hacia el nacimiento, la medicina fetal ha demostrado que aún hay mucho por cuidar, observar y anticipar. Lo que antes se entendía como una etapa de espera tranquila, hoy se revela como un momento decisivo. En ese contexto, la ecografía de la semana 36 emerge como una herramienta clave para proteger la vida que está a punto de comenzar.

28/04/2026

Así lo explica el Dr. Santiago Novoa, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa, quien destaca que esta prueba de precisión no es una revisión más, sino una oportunidad única para adelantarse a posibles complicaciones y actuar antes de que aparezcan. "El diagnóstico prenatal no solo identifica un problema; diseña una solución antes ...

Así lo explica el Dr. Santiago Novoa, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa, quien destaca que esta prueba de precisión no es una revisión más, sino una oportunidad única para adelantarse a posibles complicaciones y actuar antes de que aparezcan. "El diagnóstico prenatal no solo identifica un problema; diseña una solución antes de que el bebé la necesite", subraya.

Uno de los avances más relevantes es la capacidad de anticipar la preeclampsia de término, una patología que va mucho más allá de la hipertensión y que puede comprometer órganos vitales de la madre y la oxigenación del bebé. Gracias a un cribado especializado en esta fase, es posible reducir su incidencia hasta en un 30%, transformando la incertidumbre en prevención.

Esta mirada adelantada se apoya en tecnología de alta precisión, como el Doppler, que permite observar el flujo sanguíneo en tiempo real, junto con biomarcadores placentarios y modelos de riesgo personalizados. Pero más allá de los datos, el objetivo es claro: garantizar que el entorno materno sea seguro hasta el último instante del embarazo.

La ecografía de la semana 36 también ofrece una comprensión más profunda del crecimiento fetal. Ya no se trata solo de medir, sino de interpretar. De saber si el bebé cuenta con la reserva de oxígeno necesaria para afrontar el parto o si existe algún desequilibrio que aconseje intervenir. Porque tanto el crecimiento insuficiente como el excesivo pueden ser señales que requieren atención y decisiones a medida.

Incluso en esta etapa avanzada, la medicina sigue sorprendiendo. En aproximadamente uno de cada cien embarazos, se detectan malformaciones que habían pasado desapercibidas hasta ese momento. Identificarlas antes del nacimiento permite organizar un abordaje inmediato, coordinando equipos médicos para actuar desde el primer segundo de vida.

Y, en medio de toda esta innovación, hay un factor que sigue siendo insustituible: la experiencia clínica. En una fase en la que la visibilidad es más compleja, la interpretación experta marca la diferencia entre ver y comprender. Entre observar y anticipar. Porque, en definitiva, esta ecografía no solo mira. También protege, previene y prepara. 

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