"Desde el punto de vista clínico, cuando el dolor menstrual interfiere de forma significativa en la actividad diaria, provoca absentismo académico o laboral, o no responde al tratamiento analgésico habitual, resulta necesaria una valoración ginecológica para identificar su origen", explica Ana María Román, jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia ...
"Desde el punto de vista clínico, cuando el dolor menstrual interfiere de forma significativa en la actividad diaria, provoca absentismo académico o laboral, o no responde al tratamiento analgésico habitual, resulta necesaria una valoración ginecológica para identificar su origen", explica Ana María Román, jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia de Hospital Universitario Sanitas la Moraleja.
La endometriosis se produce cuando un tejido similar al endometrio crece fuera del útero, lo que provoca inflamación, dolor pélvico y, en algunos casos, alteraciones en el ciclo menstrual. Aunque históricamente se diagnosticaba sobre todo en mujeres adultas, en la actualidad se reconoce con mayor frecuencia en adolescentes y mujeres jóvenes, entre las que sigue estando infradiagnosticada, lo que retrasa tanto el diagnóstico como el inicio del tratamiento adecuado.
"Muchas mujeres jóvenes tardan años en recibir un diagnóstico porque tienden a normalizar el dolor menstrual intenso o a atribuirlo a la edad. Esta percepción puede favorecer el empeoramiento de los síntomas y un impacto significativo en la calidad de vida", señala Ana María Román, jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia de Hospital Universitario Sanitas la Moraleja.
El impacto de estas molestias no se limita al plano físico, también puede extenderse al ámbito emocional y social. "El absentismo escolar o laboral, la ansiedad ante la llegada de la menstruación y la sensación de no ser escuchadas afectan al bienestar psicológico de muchas jóvenes. En algunos casos, el dolor crónico puede incluso derivar en problemas de sueño, cambios de humor o dificultades para concentrarse", María Calle, psicóloga de Blua de Sanitas.
Ante esta situación, los especialistas de Sanitas recomiendan una serie de medidas para identificar a tiempo cuándo el dolor menstrual puede ser un signo de alarma:
• Prestar atención a síntomas asociados: dolor con las relaciones sexuales. Dolor pélvico fuera de la menstruación o molestias al orinar o defecar durante el periodo pueden ser señales de alarma que requieren evaluación médica.
• Consultar de forma precoz en mujeres jóvenes: la edad no excluye la posibilidad de endometriosis u otras enfermedades ginecológicas. Por eso, acudir a consulta desde los primeros síntomas facilita un diagnóstico temprano y un tratamiento más eficaz.
• No normalizar el dolor intenso. El dolor menstrual que obliga a faltar a clase, al trabajo o a modificar de forma recurrente la actividad diaria no debe asumirse como normal y requiere una valoración especializada.
• Registrar el ciclo menstrual: anotar la intensidad del dolor, su duración y cualquier síntoma adicional permite al especialista identificar patrones y orientar mejor el diagnóstico.
• Mantener revisiones ginecológicas periódicas: las visitas regulares al ginecólogo permiten detectar a tiempo alteraciones del ciclo o enfermedades crónicas, como la endometriosis, y establecer tratamientos que eviten complicaciones a largo plazo.