La mejor crema antienvejecimiento que existe es el protector solar. La radiación solar es una fuente de energía necesaria para nuestro organismo, ya que nos ayuda a obtener vitamina D, imprescindible para el buen funcionamiento del sistema inmune y necesaria para una correcta absorción de calcio en los huesos y ...
La mejor crema antienvejecimiento que existe es el protector solar. La radiación solar es una fuente de energía necesaria para nuestro organismo, ya que nos ayuda a obtener vitamina D, imprescindible para el buen funcionamiento del sistema inmune y necesaria para una correcta absorción de calcio en los huesos y dientes, además de mejorar nuestro estado de ánimo. Sin embargo la exposición, de forma no controlada, supone un riesgo para la piel y para la salud. Una sobreexposición al sol provoca efectos negativos como la disminución de las defensas inmunitarias de la piel, reduciendo la capacidad de respuesta frente a agresiones externas; el envejecimiento prematuro y por tanto, la aparición de manchas, arrugas… lo que conocemos como fotoenvejecimiento; y por supuesto, contribuir al desarrollo de cáncer de piel.
Las campañas de concienciación han dado frutos y parece que la sociedad ha tomado consciencia de la importancia del uso de fotoprotector todo el año. Por eso, la gran incógnita no es cuándo ni cómo usarlo, sino cuál elegir. Partiendo de la base de que cada persona necesita un producto con necesidades específicas (en función del color de piel o fototipo, de la zona geográfica en la que tomemos el sol, el tiempo de exposición, etc.), lo que no muchos saben es que todos los fotoprotectores son iguales: algunos van más allá de la función de proteger la piel contra el sol, e incorporan ingredientes que refuerzan la acción, como hidratantes, estabilizadores y, sobre todo, antioxidantes.
Y es que sí, este último ingrediente no siempre está presente, pero ¿sabías que puede marcar la diferencia? No en vano, las tecnologías antioxidantes e inmunoprotectoras protegen frente a los radicales libres o inmunodeficiencias, como el herpes, derivadas de la sobreexposición solar. Incluso con protección SPF, la exposición solar puede generar radicales libres, moléculas inestables que deterioran la estructura cutánea. Los antioxidantes ayudan a neutralizarlos, reduciendo el impacto del daño oxidativo y fortaleciendo la piel. Gracias a esta combinación, se logra una protección más completa y efectiva contra el envejecimiento prematuroy otros signos de deterioro cutáneo.
Principales antioxidantes en fotoprotección
Aloe vera, aceite de aguacate, manteca de karité, aceite de argán, cera de abejas, extracto de caléndula, aceite de coco... son sustancias que, en términos generales, aportan numerosos beneficios a la piel. Pero, lógicamente, no todos los antioxidantes son eficaces en el ámbito de la fotoprotección.
Algunos de los antioxidantes más conocidos que sí tienen una eficacia fotoprotectora demostrada son las vitaminas A, C y E, té verde, astaxantina, genisteina, silimarina, niacinamida o extracto de siempreviva.
Algunos ejemplos de cómo actúan estos ingredientes: la vitamina A promueve la renovación celular, reduce arrugas y ayuda a combatir el acné. Por su parte, la vitamina C resulta fundamental para estimular la síntesis de colágeno, iluminar la piel, unificar el tono y reducir la hiperpigmentación. Además, ayuda a estabilizar la protección solar. En cuanto a la vitamina E, actúa como un potente antioxidante que protege las membranas celulares del daño oxidativo y potencia la acción de la vitamina C. Por lo tanto, la combinación de las tres ayuda a regenerar la piel, mejora la elasticidad y proporciona una hidratación profunda.
El té verde aporta defensa natural contra los daños solares: aunque no reemplaza al protector solar, refuerza las defensas de la piel contra las quemaduras solares.
Y la niacinamida, popularmente conocida como vitamina B3, se ha convertido en uno de los ingredientes esenciales de gran parte de los productos cosméticos que utilizamos cada día. Sus múltiples propiedades mejoran la protección de la barrera natural de la piel y tienen efecto despigmentante en manchas y marcas.
¿Protegen del sol los antioxidantes naturales?
Como te habrás dado cuenta, muchos de estos antioxidantes están presente también en ciertos alimentos (betacarotenos, vitaminas C y E, licopeno). Entonces, ¿actúan también como protector de los rayos UV? La respuesta es sí, también combaten los radicales libres y reducen el daño celular inducido por el sol desde el interior. Eso sí, la Academia Española de Dermatología y Veneorología (AEDV) subraya que la alimentación saludable es un complemento, nunca un sustituto de los fotoprotectores tópicos (cremas), gorros o evitar las horas centrales de sol.
"El consumo de antioxioxidantes de forma natural es muy sano. La fruta que lleva muchos colores es muy saludable. Por ejemplo, las naranjas son ricas en betacarotenos, llevan también un sistema antioxidante que protege del sol a otro nivel diferente de la quemadura solar. Al igual que las que son ricas en licopenos, que son los frutos rojos, el tomate o el resveratrol de la uva", señalan las dermatólogas María Victoria de Gálvez y Magdalena de Troya en un artículo de la Fundación Piel Sana donde exponen consejos para proteger la piel del sol.
En este sentido, añaden que "hay muchas frutas y verduras que son muy sanas y que se pueden tomar, incluso también en formato de complementos nutricionales que pueden aportar también un sistema antioxidante. El consumo de estos alimentos evita que no nos oxidemos a otro nivel".
Pero insisten en que nunca sustituye a la protección solar. El uso de cremas solares debe constituye una parte integral de la rutina diaria de cuidado de la piel, especialmente durante los meses de verano o cuando nos expongamos al sol durante largos periodos de tiempo. Y a la hora de elegir un producto, recuerda que, incluir distintos antioxidantes en esos hábitos de fotoprotección potencia los beneficios y crea una protección más completa y efectiva.