La migración cualificada (aquellas personas que migran por motivos de oportunidad profesional, aventura o calidad de vida) se ha convertido en un fenómeno paralelo a la migración por necesidad. Conocidos como expats, el número de migrantes cualificados que han decidido mudarse de país se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. ...
La migración cualificada (aquellas personas que migran por motivos de oportunidad profesional, aventura o calidad de vida) se ha convertido en un fenómeno paralelo a la migración por necesidad. Conocidos como expats, el número de migrantes cualificados que han decidido mudarse de país se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. Se estima que, actualmente, más de 66 millones de personas son expats, según datos de la consultora Finaccord. De ellos, cerca de cinco millones se concentran en la Unión Europea, y España se ha consolidado como el tercer país del viejo continente favorito para este perfil, solo por detrás de Alemania y Reino Unido.
En cambio, si nos referimos solo a nómadas digitales (aquellos que siguen trabajando en remoto para su país de origen, pero deciden cambiar de residencia) y jubilados, España se sitúa en lo más alto del podio europeo.
El crecimiento de áreas como la educación internacional, el marketing digital, el turismo sostenible y la consultoría ha abierto un nicho donde las expatriadas encuentran su espacio. A ello se suma una potente comunidad de mujeres que funcionan como red de apoyo, compartiendo desde consejos legales hasta oportunidades de negocio.
Plataformas como 'Girls in International Business' o los grupos locales de 'Expats Women in Madrid' organizan eventos mensuales que facilitan la integración y el emprendimiento femenino. "Los primeros meses fueron duros", confiesa Lucía, una argentina que dirige su propia asesoría en Valencia. "Pero encontré mentoras que me guiaron con el papeleo y el networking. Eso, en otros países que he vivido, no existía".
A pesar del optimismo, la realidad no es idílica. Las mujeres expatriadas en España todavía denuncian techos de cristal en puestos directivos y una brecha salarial que, aunque menor que en países nórdicos como Alemania o Suecia, sigue presente. Según diversos foros de expats, es frecuente que a ellas se les ofrezcan roles de apoyo, mientras que los hombres acceden a posiciones de liderazgo en las mismas empresas multinacionales.
Sin embargo, el balance es positivo. La combinación de seguridad ciudadana, sanidad accesible, ritmo de vida mediterráneo y una mayor apertura a roles de liderazgo femenino dinamiza la llegada de mujeres. España no solo atrae por su sol: atrae porque, para muchas profesionales globales, aquí es posible construir una carrera sin renunciar a la vida personal.
