El teletrabajo ha crecido exponencialmente desde 2020, cuando la crisis sanitaria generada por la Covid-19 demostró que, en miles de trabajos del país, asistir a la oficina no es imprescindible. Según la V Radiografía del Teletrabajo en España, más del 14% de la población ocupada teletrabaja de forma habitual; el ...
El teletrabajo ha crecido exponencialmente desde 2020, cuando la crisis sanitaria generada por la Covid-19 demostró que, en miles de trabajos del país, asistir a la oficina no es imprescindible. Según la V Radiografía del Teletrabajo en España, más del 14% de la población ocupada teletrabaja de forma habitual; el porcentaje sube hasta el 25% si se suman las personas que lo utilizan de forma ocasional. Si bien las cifras se han multiplicado por cinco en los últimos seis años, el trabajo en remoto en España es todavía inferior a la media europea.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran cómo el 62% de las mujeres califican el trabajo remoto como "muy positivo" o "positivo", frente al 54% de los hombres. Una diferencia de ocho puntos que dibuja dos realidades muy distintas.
La respuesta no es caprichosa. Para las mujeres, especialmente aquellas con hijos o personas dependientes a su cargo, el teletrabajo ha supuesto la posibilidad de conciliar sin renunciar. Eliminar los desplazamientos, poder estar presente en casa y redistribuir las tareas domésticas en los márgenes de la jornada laboral son ventajas que ellas valoran más que ellos.
No todo es positivo. Un estudio internacional liderado por la Universidad de Lancaster, publicado en 2024 en la revista Community, Work & Family, advierte que el teletrabajo también ha intensificado la doble jornada digital femenina. Según sus datos, basados en 29 países, las mujeres tienen 1,6 veces más probabilidades que los hombres de gestionar simultáneamente altos niveles de comunicación digital para conciliar el trabajo y la familia.
El dato es claro: a la hora de pedir condiciones, las mujeres defienden el modelo híbrido o remoto con más convicción que los hombres. Las empresas que quieran retener talento femenino harán bien en escuchar esta preferencia. Porque no es comodidad: es la posibilidad de no tener que elegir entre trabajar y cuidar.
