La brecha de género es un problema estructural que también afecta a la salud de las mujeres y se manifiesta en la infrarrepresentación de ellas en estudios clínicos y la menor inversión en enfermedades femeninas, resultando en diagnósticos tardíos y tratamientos ineficaces. Un dato clarificador: a pesar de que el ...
La brecha de género es un problema estructural que también afecta a la salud de las mujeres y se manifiesta en la infrarrepresentación de ellas en estudios clínicos y la menor inversión en enfermedades femeninas, resultando en diagnósticos tardíos y tratamientos ineficaces. Un dato clarificador: a pesar de que el 40% de las mujeres desarrolla enfermedades crónicas, la investigación históricamente sesgada genera hasta un 50% más de efectos adversos por medicamentos en el género femeninos.
En la misma línea, durante años la ciencia ha hablado del envejecimiento como un proceso universal, casi uniforme. Sin embargo, la biología empieza a desmontar esa idea. No todos envejecemos igual. Y, en particular, el sistema inmunitario, ese sofisticado escudo que nos protege de enfermedades, sigue ritmos distintos en mujeres y hombres. Así lo determina un reciente estudio liderado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC) que arroja luz sobre esta diferencia: el sistema inmunitario femenino experimenta cambios más profundos y acelerados con la edad que el masculino.
El paso del tiempo también transforma las defensas
Envejecer implica mucho más que la aparición de arrugas o el pelo encanecido, como es lógico. A nivel interno, el sistema inmunitario también cambia, en tanto que se altera la composición de sus células y su capacidad para defenderse disminuye. Este fenómeno, conocido como inmunosenescencia, hace al individuo más vulnerable a infecciones, enfermedades inflamatorias e incluso cáncer.
Hasta ahora, la mayoría de investigaciones analizaban estos cambios de forma global. Pero este nuevo estudio ha ido más allá, examinando más de un millón de células inmunitarias, una a una, y ha analizado la actividad de unos 20.000 genes en casi mil personas de distintas edades. El resultado: una fotografía mucho más precisa y reveladora de cómo envejecen nuestras defensas.
"Hasta ahora la mayoría de estudios analizaban el sistema inmune a partir de la media de muchas células a la vez, lo que dificulta captar los efectos progresivos del envejecimiento. Con el análisis célula a célula y una muestra mucho más grande, hemos podido detectar estos patrones y compararlos de manera robusta entre sexos biológicos", ha explicado Maria Sopena-Rios, investigadora del BSC y primera coautora del estudio.
Un sistema más activo y más cambiante
Uno de los hallazgos más destacados es que el sistema inmunitario femenino cambia de forma más intensa con la edad. En concreto, aumenta la presencia de células inflamatorias, lo que puede explicar por qué las mujeres son más propensas a desarrollar enfermedades autoinmunes, especialmente a partir de cierta edad. Y tampoco es casualidad, pues el 80% de estas patologías que ocurren cuando el sistema inmunitario ataca por error tejidos sanos del cuerpo, provocando inflamación y daño (como el lupus, la artritis o la enfermedad de Crohn), afectan a féminas.
La clave está en que, de entrada, el sistema inmunitario femenino es más reactivo. Esto tiene ventajas claras (como una mejor respuesta a las vacunas), pero también un una cara B: esa hiperactividad puede llevar a que el organismo ataque sus propios tejidos. Además, estos cambios parecen intensificarse tras la menopausia, lo que podría explicar por qué muchas patologías inflamatorias empeoran en esta etapa de la vida.
En los hombres, por otro lado el envejecimiento inmunitario sigue un patrón distinto. Los cambios son, en general, menos pronunciados, pero aparece otro fenómeno relevante, el aumento de células sanguíneas con alteraciones genéticas que pueden ser precursoras de enfermedades como la leucemia. Esto ayuda a entender por qué ciertos cánceres hematológicos son más frecuentes en hombres de edad avanzada.
Al mismo tiempo, históricamente se ha observado que los hombres tienen mayor susceptibilidad a infecciones graves, lo que sugiere que, aunque su sistema inmunitario envejezca de forma más "estable", puede ser menos eficiente en algunos contextos.
Envejecimiento con perspectiva de género
Este estudio, defienden las autoras, no solo aporta datos curiosos: abre la puerta a una medicina más personalizada. Durante décadas, muchos ensayos clínicos y estudios biomédicos han tratado el cuerpo humano como un modelo neutro, sin tener suficientemente en cuenta las diferencias biológicas entre sexos. Ahora sabemos que esto puede ser un error importante. Comprender cómo envejece el sistema inmunitario en mujeres y hombres podría ayudar a diseñar tratamientos más eficaces, ajustar estrategias de vacunación o incluso anticipar riesgos de enfermedades específicas.
"Muchos estudios todavía no tienen en cuenta el sexo en sus análisis, o directamente solo utilizan datos de hombres, de manera que dejan preguntas clave sin respuesta. Nuestra investigación nace precisamente de esta necesidad y combina una mirada científica con perspectiva de sexo, datos inclusivos y un gran poder computacional", destaca Marta Melé, líder del grupo de Transcriptómica y Genómica Funcional del BSC y directora del estudio.
Por lo tanto, aunque estos hallazgos son todavía principalmente científicos, tienen implicaciones claras para la salud cotidiana. En mujeres, podría ser clave vigilar la inflamación crónica y las enfermedades autoinmunes a medida que envejecen. En hombres, la atención podría centrarse más en el riesgo de ciertos cánceres y en la respuesta frente a infecciones. Y en ambos casos, refuerza la idea de que el envejecimiento no es un proceso homogéneo y que el cuidado de la salud debe adaptarse a cada perfil.
En suma, tratar el envejecimiento como un proceso homogéneo en toda la población esconde diferencias biológicas clave y entender cómo varía entre mujeres y hombres, concluyen las autoras, será esencial para mejorar la salud inmunitaria y promover un envejecimiento saludable al alcance de todos.