En realidad, el término adaptógeno lo creó el médico y farmacólogo ruso Nikolai Lazarev en el año 1947. De esta forma, describía a las sustancias naturales que mejoraban la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés. No obstante, plantas y hongos adaptógenos (reishi, ginseng o ashwagandha, por citar algunos) han sido usados, de manera ...
En realidad, el término adaptógeno lo creó el médico y farmacólogo ruso Nikolai Lazarev en el año 1947. De esta forma, describía a las sustancias naturales que mejoraban la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés. No obstante, plantas y hongos adaptógenos (reishi, ginseng o ashwagandha, por citar algunos) han sido usados, de manera tradicional, para favorecer la homeostasis cutánea en la medicina china y ayurveda. La homeostasis es un proceso que autorregula la barrera cutánea contra factores externos (luz solar, patógenos, etcétera).
Los adaptógenos se dividen en tres categorías principales:

En la imagen, ashwagandha en formato polvo.
Adaptógenos, mucho más que una moda
Rusia, China e India son los países originarios de la mayoría de adaptógenos, aunque algunos también proceden de Latinoamérica, como Perú, Bolivia o Argentina. Nos referimos a la maca andina, la yerba mate y la uña de gato, por ejemplo. Estos compuestos naturales se consideran aptos para todo tipo de piel. Algunos ejemplos son los aceites o bálsamos con reishi y ginseng con un plus de ceramidas. Así se consiguen productos recomendados para pieles maduras, secas, sensibles o reactivas.
Otras opciones son las cremas y sérums que mezclan adaptógenos con niacinamida y escualanos. "La fiebre actual por los adaptógenos no es una moda. Realmente, ayudan a conseguir una piel menos fatigada y castigada. Asimismo, proporcionan una piel con menos rojeces y mayor hidratación sostenida en el tiempo", argumenta Beatriz Muñoz, directora de marca de Ki Care, firma de cosmética y nutricosmética. Por eso, Muñoz sugiere combinar las raíces de la ashwagandha, el reishi, el eleutero o el ginseng. De esta forma, se puede:

Crema facial con jiaogulan, de Ki Care.
En primavera, adaptógenos como el champiñón del sol, rico en beta glucanos, son fundamentales para la piel por sus propiedades antihistamínicas frente a las alergias. El aloe vera contribuye a hidratar y calmar las pieles más dañadas. Finalmente, la rhodiola aporta una mayor luminosidad y la centella asiática estimula la producción de colágeno. El resultado, es una dermis más tersa y elástica, según la experta.
Cómo actúan los adaptógenos en la piel
Frente al estrés oxidativo, los adaptógenos funcionan como antioxidantes coadyuvantes que amortiguan el exceso de radicales libres. Asimismo, operan como antiinflamatorios en cosméticos con una base hidratante para calmar rojeces transitorias y calor localizado. Igualmente, sus extractos destacan por su capacidad humectante y baja pérdida de agua transepidérmica.
Firmas como Ki Care incorporan adaptógenos naturales en sus cosméticos, con el fin de equilibrar y revitalizar la piel. Algunos ejemplos son el jiaogulan o la aswagandha, esencial para promover la regeneración celular, combatir los signos de envejecimiento y reducir la inflamación cutánea. Desde sérums a cremas y limpiadores, estos productos trabajan conjuntamente para dotar de un aspecto saludable a la piel, sea cual sea su estado actual.