Viajar es sinónimo de descubrimiento, desconexión, y placer. Además, aporta beneficios varios para la salud física y mental: reduce el estrés al disminuir los niveles de cortisol, rejuvenece el cerebro, fomenta la felicidad, amplía horizontes, abre la mente, potencia el autoconocimiento y fomenta el aprendizaje cultural. Pero ojo, porque hay ...
Viajar es sinónimo de descubrimiento, desconexión, y placer. Además, aporta beneficios varios para la salud física y mental: reduce el estrés al disminuir los niveles de cortisol, rejuvenece el cerebro, fomenta la felicidad, amplía horizontes, abre la mente, potencia el autoconocimiento y fomenta el aprendizaje cultural. Pero ojo, porque hay un aspecto menos idílico cuando exploramos nuevos destinos al que normalmente no prestamos atención, y sin embargo, te puede arruinar las vacaciones: las molestias digestivas.
Cambios de horario, comidas diferentes, agua con una composición distinta o simplemente romper la rutina pueden alterar el equilibrio intestinal más de lo que imaginamos. De hecho, se estima que entre un 30% y un 70% de los viajeros experimenta algún tipo de trastorno digestivo durante estancias de dos semanas o más, según el Centers for Disease Control and Prevention.
Lejos de ser una anécdota puntual, este fenómeno tiene una explicación clara. Nuestro sistema digestivo (y, en particular, la microbiota intestinal) está profundamente adaptado a nuestros hábitos cotidianos. Cuando viajamos, especialmente a destinos lejanos o con condiciones higiénico-sanitarias diferentes, esa estabilidad se rompe. Aparecen entonces síntomas como diarrea, hinchazón, gases o malestar general que pueden empañar la experiencia. La conocida "diarrea del viajero" es el ejemplo más común, y suele producirse por la ingesta de agua o alimentos contaminados con bacterias desconocidas para nuestro organismo. Pero no es el único desencadenante. Cambios bruscos en la dieta, comidas copiosas, horarios irregulares o incluso el estrés asociado a los desplazamientos pueden influir en el equilibrio digestivo.
En este contexto, cada vez más expertos insisten en la importancia de cuidar la microbiota intestinal también durante las vacaciones. Este ecosistema de microorganismos no solo participa en la digestión, sino que desempeña un papel clave en el sistema inmunitario y en el bienestar general. Mantenerlo en equilibrio es, por tanto, fundamental para disfrutar del viaje sin contratiempos.
Recomendaciones para proteger el estómago
¿Cómo lograrlo sin renunciar al placer de descubrir nuevas gastronomías? La clave está en el equilibrio y en adoptar pequeñas precauciones. Por ejemplo, introducir alimentos nuevos de forma progresiva, permite que el sistema digestivo se adapte mejor. Optar por platos bien cocinados y evitar, en determinados destinos, el consumo de alimentos crudos o poco manipulados reduce el riesgo de infecciones gastrointestinales .
El agua es otro aspecto al que hay que prestarle mucha atención. En muchos destinos, especialmente fuera de Europa, se recomienda consumir siempre agua embotellada, incluso para lavarse los dientes. Puede parecer una medida excesiva, pero es una de las formas más eficaces de prevenir problemas digestivos. A esto se suma un gesto tan sencillo como esencial: lavarse las manos con frecuencia.
Por otro lado, la hidratación también juega un papel clave, especialmente en climas cálidos o en caso de sufrir episodios de diarrea. Así las cosas, mantener una ingesta adecuada de líquidos ayuda a evitar la deshidratación y favorece la recuperación del organismo.
Reforzar la microbiota
Más allá de estas medidas básicas, en los últimos años ha crecido el interés por los complementos alimenticios orientados a cuidar la microbiota. Los llamados simbióticos (que combinan probióticos y prebióticos) buscan reforzar el equilibrio intestinal en situaciones en las que puede verse alterado, como los viajes o la toma de antibióticos. Aunque cabe señalar que en ningún caso sustituyen a una dieta equilibrada ni a unos hábitos saludables, pueden ser un apoyo adicional en contextos concretos.
Una buena opción para disfrutar plenamente de las vacaciones sin la indeseada presencia de las molestias intestinales es Symbioram, la gama de complementos alimenticios de Laboratorios Ordesa. Y es que este complemento alimenticio simbiótico combina lactobacilos, bifidobacterias y fructooligosacáridos para ayudar a la flora intestinal en aquellas circunstancias en las que puede verse alterada.
En concreto, contiene también L-glutamina, que favorece la conservación de la estructura y las funciones de la mucosa intestinal; la vitamina B2 y la niacina, que mantienen las mucosas en condiciones normales; y vitaminas del grupo B, el zinc y el ácido fólico, que contribuyen al metabolismo energético y al normal funcionamiento del sistema inmune.
Recuerda que disfrutar de un viaje no depende únicamente de los lugares que visitamos y de la compañía, sino también de combinar el placer y el bienestar.