En medio de la fiebre por el `matcha', ha ido ganando terreno (o más bien, viralidad) una nueva tendencia muy instagrameable: los `ginger shots'. O dicho en castellano, los chupitos de jengibre. La cultura china lleva utilizando el jengibre más de 2.000 años para calentar el cuerpo, mejorar la digestión, ...
En medio de la fiebre por el `matcha', ha ido ganando terreno (o más bien, viralidad) una nueva tendencia muy instagrameable: los `ginger shots'. O dicho en castellano, los chupitos de jengibre. La cultura china lleva utilizando el jengibre más de 2.000 años para calentar el cuerpo, mejorar la digestión, aliviar náuseas y combatir resfriados. Pero estos pequeños y fotogénicos chupitos se han convertido ahora, en plena era de las redes sociales, en un desayuno saludable muy popular, bajo la promesa de reforzar con un sencillo gesto las defensas. Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta moda?
La respuesta, como suele ocurrir en belleza y salud, es que depende. El jengibre contiene más de 400 pequeños compuestos fitoquímicos diferentes, destacando los fenólicos (gingerol, paradol, shogaol), los terpenos (zingiberene, beta-bisabolene, alfa-farnesene, beta-sesquiphellandrene, alfa-curcumene). También contiene algunas vitaminas (niacina, ácido fólico) y minerales (magnesio, zinc, hierro). Por lo tanto, se trata de un ingrediente con diversas propiedades y gran potencial. La cuestión es que parece que su consumo en formato `shot' no parece ser la panacea que algunos venden.
¿Es eficaz el poder de lo inmediato?
En una cultura marcada por la inmediatez, e igual que ocurre con ciertos productos cosméticos que prometen efecto "flash", los `ginger shots' venden resultados instantáneos. Sin embargo, expertos advierten que esta premisa simplifica demasiado cómo funcionan en el organismo.
Tal y como explica Andrea Calderón, profesora de Nutrición de la Universidad Europea, "no hay base científica para afirmar que una sola dosis de jengibre fortalezca el sistema inmunológico de forma inmediata en una persona sana". Por lo tanto, el problema no es el jengibre en sí, sino cómo se transmiten sus beneficios. Fernando Mata, profesor de Farmacia y Nutrición de la Universidad Europea, lo resume de la siguiente manera: cuando la ciencia habla de "potencial" o "mecanismos", el discurso comercial lo traduce en mensajes más rotundos como "sube las defensas". El resultado es una expectativa poco realista.
Esto no significa que el jengibre carezca de beneficios. De hecho, cuenta con cierto respaldo científico en usos concretos. Por ejemplo, destaca por su efecto antiemético, es decir, su capacidad para ayudar a aliviar náuseas y vómitos en situaciones específicas como el embarazo o el postoperatorio. También existen estudios sobre su posible impacto en el dolor, aunque con resultados moderados y dependientes de la dosis y el tiempo de consumo.
Y esa es una de las claves a tener en cuenta, en tanto que los beneficios observados en investigación suelen asociarse a un consumo continuado (entre 0,5 y 3 gramos diarios) durante semanas, no a una ingesta puntual
Otro aspecto relevante es el formato. Los expertos subrayan las diferencias entre el jengibre fresco integrado en la dieta y los productos procesados. Mientras el primero se consume en cantidades moderadas, "los chupitos concentran el producto en poco volumen y se presentan como algo que te da salud 'rápido', lo que puede generar una falsa sensación de eficacia", afirma Calderón.
Además, en el caso de productos industriales, la composición puede variar considerablemente, lo que dificulta comparar sus efectos con los extractos utilizados en estudios científicos. En otras palabras, no todos los `ginger shots' son iguales ni garantizan los mismos resultados.
El espejismo del "superalimento"
La popularidad de estos formatos también se enmarca en la búsqueda de superalimentos capaces de transformar la salud con un solo gesto. Pero esta idea, aunque atractiva, choca con la evidencia científica. Como señala Calderón, "el impacto real en la salud no depende de un ingrediente aislado, sino del conjunto de hábitos mantenidos en el tiempo". Alimentación equilibrada, descanso, actividad física y gestión del estrés siguen siendo los pilares fundamentales.
Por lo tanto, los `ginger shots' pueden formar parte de una rutina saludable si te gustan, pero no deberían sustituir otros hábitos ni considerarse una solución milagrosa. Es por ello que ambos especialistas alertan sobre reclamos como "inmunidad instantánea" o "efecto detox", o "quema grasa", ya que carecen de base científica sólida. Mata apunta que "cuando la ciencia utiliza palabras como potencial, mecanismo o modulación, el marketing suele traducirlas en 'sube las defensas', que suena mucho más contundente, pero no significa lo mismo".
Tres consejos para no dejarse llevar por la tendencia
Por todo ello, para evitar caer en reclamos engañosos, ambos especialistas ofrecen tres consejos a tener en cuenta. "Primero, desconfiar de cualquier promesa de efectos rápidos e inmediatos. Segundo, entender la diferencia entre un estudio de laboratorio y un beneficio probado en humanos".
Y, por último, recordar que natural no significa inocuo, "el jengibre es seguro en dosis moderadas, pero debe usarse con precaución en ciertos casos, como en personas que toman anticoagulantes", advierten.
Y es que el verdadero bienestar y también la belleza no se logra gracias fórmulas milagro, sino a hábitos sostenidos y realistas.