'Mi querida señorita', el remake que honra un clásico del cine español y lo revisa desde otra mirada 

María Robert

Fernando González Molina firma la reinterpretación de la obra maestra de Jaime de Armiñán del 72 que narraba, de forma transgresora y singular, la historia de una mujer intersexual 

29/05/2026

Más de cincuenta años después de convertirse en una de las películas más transgresoras, singulares y valientes del cine español, `Mi querida señorita' ha renacido convertida en remake de la mano de Netflix, donde se ha colado por méritos propios entre lo más visto. La nueva versión, dirigida por Fernando ...

Más de cincuenta años después de convertirse en una de las películas más transgresoras, singulares y valientes del cine español, `Mi querida señorita' ha renacido convertida en remake de la mano de Netflix, donde se ha colado por méritos propios entre lo más visto. La nueva versión, dirigida por Fernando González Molina y escrita por Alana S. Portero, sirve de delicado homenaje a la obra maestra firmada por Jaime de Armiñán en 1972, pero adaptándola a un contexto sociocultural totalmente alejado de aquella España del tardofranquismo. 

Protagonizada por un soberbio José Luis López Vázquez, la película original supuso una rara avis dentro del cine de la época. Estrenada durante el crepúsculo de una dictadura que había gobernado el país con mano de hierro durante más de 40 años, contaba la historia de Adela Castro, una mujer soltera y religiosa que descubre al acudir al médico que es intersexual, un tema lógicamente jamás abordado en el cine español de entonces y que el espectador nunca llega a conocer de forma explícita. 

A partir de ahí, la protagonista inicia un proceso de transformación personal y social que, para la España de comienzos de los setenta, resultaba enormemente rompedor. Tanto, que Armiñán logró colársela a los censores del régimen recurriendo a la ambigüedad narrativa, a un delicado simbolismo y a un brillante uso de las elipsis. 

De hecho, `Mi querida señorita' fue nominada al Oscar a mejor película internacionaly con el tiempo terminó entrando en la categoría de obra de culto como un titulo adelantado a su tiempo. Nunca antes se habían abordado cuestiones relacionadas con la identidad y el género de esa manera en una España donde todavía imperaban socialmente el conservadurismo y lo rancio. 

La nueva adaptación mantiene la esencia del clásico desde el máximo respeto y cariño por la película original. La de Adela del siglo XXI sigue siendo una historia de autodescubrimiento y amor hacia sí misma. Ahora bien, adaptada al contexto temporal y emocional. 

Una nueva mirada sobre la identidad

Uno de los cambios más visibles del remake está en su protagonista. La nueva Adela la interpreta Elisabeth Martínez, actriz intersexual y activista, lo que marca diferencia importante respecto al filme de Armiñán, en cuyo caso lo encarnaba un actor cisgénero.

Más allá del casting, la nueva versión amplía la mirada sobre la identidad personal y de género. Mientras que la película de 1972 exploraba el descubrimiento de la intersexualidad desde la contención, la versión actual incorpora una mirada mucho más explícita. Asimismo, el guion, firmado por Alana S. Portero (`La mala costumbre'), también introduce una sensibilidad más cercana a los debates actuales sobre representación y diversidad, aunque sin perder el tono íntimo y emocional que caracterizaba a la `Mi querida señorita' de Armiñán. 

Otra diferencia clave está en el momento histórico en el que se desarrolla la historia. La película original reflejaba de forma indirecta la España franquista, marcada por el peso de la religión, la represión social y la imposibilidad de hablar abiertamente sobre sexualidad o identidad.

La adaptación recién estrenada traslada parte de la acción a finales de los años noventa y principios de los 2000, una etapa de transición cultural donde seguían existiendo silencios y prejuicios, pero donde comenzaban a aparecer nuevas conversaciones sobre identidad y libertad individual. Ese cambio temporal permite que explore el conflicto desde otro lugar. 

Por qué sigue siendo una historia vigente

El regreso de `Mi querida señorita' no obedece únicamente al interés por resucitar un clásico del cine español, sino que llega en un contexto en el que los datos y diversos informes advierten de un repunte preocupante de la homofobia y los delitos de odio contra el colectivo LGTBIQ+ en los últimos años. En este contexto, la cultura funciona como parapeto de la diversidad, como un espacio seguro donde las conversaciones sobre identidad y representación tienen visibilidad. 

No obstante, el largometraje de Netflix evita presentarse solo como una película "sobre identidad de género". Igual que ocurría en la del 72, el leitmotiv de la historia sigue siendo profundamente humano y permite percibir claramente el sello de sus productores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, Los Javis, : la sensación de no encajar, el miedo al rechazo y la necesidad de construir una vida propia al margen de las expectativas sociales.

Eso explica que una historia escrita hace más de medio siglo continúe teniendo plena vigencia hoy. Solo que la película de 1972 hablaba desde el límite de lo que podía mostrarse en pantalla, y la de 2026 lo hace desde una mayor libertad narrativa y social. 


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