Con la llegada de la primavera, el aumento de las temperaturas y las flores transformando el paisaje, llega también el lado menos atractivo de esta época del año. Estornudos constantes, congestión nasal, picor de ojos o lagrimeo son algunos de los síntomas más habituales de las alergias estacionales, un problema ...
Con la llegada de la primavera, el aumento de las temperaturas y las flores transformando el paisaje, llega también el lado menos atractivo de esta época del año. Estornudos constantes, congestión nasal, picor de ojos o lagrimeo son algunos de los síntomas más habituales de las alergias estacionales, un problema que afecta a más de ocho millones de personas en España. Sin embargo, más allá de las molestias respiratorias que suelen asociarse al polen, existe un aspecto mucho menos conocido: su impacto en la salud bucodental.
La relación entre alergias y salud oral pasa desapercibida para gran parte de la población, aunque los especialistas advierten de que puede tener consecuencias importantes si no se detecta a tiempo. Alberto Cuevas, odontólogo y director medico de MAEX Cuevas Queipo, explica a EsVivir que durante la primavera se produce uno de los principales picos de polinización del año, lo que incrementa la presencia de alérgenos ambientales en el aire y provoca una reacción del sistema inmunitario en las personas sensibles.
"El aumento de las alergias en primavera se debe principalmente a que esta época concentra los principales picos de polinización", señala el experto. Como consecuencia, aparecen síntomas respiratorios muy comunes como congestión nasal, estornudos frecuentes o picor nasal y ocular. Pero el problema no termina ahí.
Cuando respirar por la boca deja de ser algo puntual
Uno de los efectos más habituales de la congestión nasal es que obliga a muchas personas a respirar por la boca durante largos periodos de tiempo. Aunque pueda parecer un gesto inofensivo, esta situación altera el equilibrio natural de la cavidad oral.
"La respiración oral, frecuente cuando existe congestión nasal, junto al uso de determinados tratamientos antialérgicos, puede favorecer la sequedad bucal", detalla Cuevas. Esta disminución de la saliva tiene un impacto directo en la salud oral, ya que la saliva actúa como una barrera protectora natural frente a bacterias y ácidos. Por lo tanto, cuando el flujo salival disminuye, aumenta el riesgo de sufrir caries, inflamación de encías o enfermedades periodontales. Además, la sequedad bucal también puede provocar mal aliento, sensibilidad dental e incluso molestias al hablar o comer.
Muchos antihistamínicos utilizados para controlar los síntomas de la alergia contribuyen además a esa sensación de boca seca. Por esa razón, los especialistas recomiendan prestar atención a señales que normalmente se minimizan, como despertarse con la boca seca, notar un aumento de la sed o sufrir irritación frecuente en encías y garganta.
El impacto en niños y adolescentes
Las consecuencias de la respiración oral pueden ser todavía más relevantes durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que la estructura facial y los maxilares todavía están en desarrollo.
Según señala el especialista, mantener una respiración bucal constante puede generar alteraciones en el crecimiento del maxilar superior y favorecer problemas de mordida o malposición dental. "La respiración bucal en épocas de desarrollo puede generar una insuficiencia en el crecimiento del maxilar superior con consecuencias de patologías oclusales o de malposición de los maxilares", indica.
A largo plazo, estos desequilibrios pueden afectar incluso a la calidad del sueño. Cuando las vías respiratorias superiores se ven comprometidas, aparecen ronquidos nocturnos y, en casos más severos, apnea obstructiva del sueño, una patología que se relaciona con fatiga, dificultades de concentración y un mayor riesgo cardiovascular.
Así pues, el experto insiste en la importancia de no normalizar síntomas como dormir siempre con la boca abierta, roncar desde edades tempranas o presentar congestión nasal persistente durante meses.
Cómo proteger la salud oral durante la temporada de alergias
Aunque lógicamente no siempre es posible evitar la exposición al polen, sí se pueden tomar medidas sencillas que ayudan a minimizar el impacto de las alergias sobre la salud bucodental: mantener una correcta hidratación para combatir la sequedad bucal y estimular la producción de saliva; reforzar la higiene oral durante los periodos alérgicos, especialmente si existe respiración oral frecuente; o revisar los tratamientos antihistamínicos con el médico en caso de notar sequedad excesiva o molestias persistentes son algunas de las pautas a seguir.
Además, Alberto Cuevas destaca el valor de las revisiones preventivas tanto con el otorrinolaringólogo como con el odontólogo. "Detectar de forma precoz alteraciones respiratorias o problemas derivados de la respiración oral permite evitar complicaciones futuras más complejas", recalca. De hecho, advierte que uno de los principales problemas de la salud oral es que muchas patologías avanzan sin dolor ni síntomas evidentes. Así pues, cuando aparecen las molestias, el problema suele encontrarse ya en una fase más avanzada.
"Creemos firmemente en la Odontología Preventiva integrada en la Medicina Preventiva", afirma el experto. Desde esta perspectiva, las revisiones periódicas no solo sirven para mantener una sonrisa sana, sino también para detectar alteraciones respiratorias, trastornos del sueño o problemas funcionales que afectan al bienestar general.
En suma, la primavera suele asociarse a más horas al aire libre, mejor tiempo y hábitos más activos. Sin embargo, también es un momento clave para escuchar las señales del cuerpo. Detrás de unos estornudos o una congestión nasal a priori inocentes puede esconderse problemas mayores en la salud bucodental y respiratorias que, sin embargo, se pueden evitar.