Cada vez más especialistas insisten en la necesidad de hablar de una realidad que durante años ha permanecido en silencio: el impacto psicológico que puede generar dejar de reconocerse físicamente después del embarazo. En este sentido, el cirujano plástico, estético y reconstructivo Marco Romeo y el psicólogo Andrés Montero ponen ...
Cada vez más especialistas insisten en la necesidad de hablar de una realidad que durante años ha permanecido en silencio: el impacto psicológico que puede generar dejar de reconocerse físicamente después del embarazo. En este sentido, el cirujano plástico, estético y reconstructivo Marco Romeo y el psicólogo Andrés Montero ponen sobre la mesa una cuestión que afecta a miles de mujeres y que, según explican, no puede analizarse únicamente desde lo emocional ni exclusivamente desde lo físico.
"El problema es que muchas veces se intenta explicar todo desde lo psicológico, cuando hay una parte física muy evidente: hay mujeres que dejan de reconocerse en el espejo", afirma Marco Romeo, especialista en cirugía postparto y procedimientos como el Mommy Makeover.
Durante el embarazo y el posparto, el cuerpo atraviesa cambios profundos que no siempre desaparecen con el tiempo, el ejercicio o los hábitos saludables. Abdomen distendido, diástasis abdominal, pérdida de firmeza en la piel o cambios importantes en el pecho tras la lactancia son algunas de las transformaciones más frecuentes.
"Hay mujeres que se cuidan, hacen ejercicio y mantienen hábitos saludables, pero aun así no consiguen recuperar determinadas zonas de su cuerpo. Cuando eso ocurre, no es falta de esfuerzo, sino de cambios reales", explica el especialista. En este contexto surge el concepto de Mommy Makeover, un término que engloba diferentes procedimientos orientados a recuperar la armonía corporal tras la maternidad, especialmente en abdomen y pecho.
Cuando el espejo afecta
Pero detrás del debate estético hay una cuestión mucho más profunda: cómo afecta todo esto al bienestar emocional. "Si una mujer siente que su cuerpo ya no es el suyo, eso influye directamente en cómo se percibe y en cómo se relaciona consigo misma. No es una cuestión superficial", sostiene Romeo.
Desde la psicología, Andrés Montero coincide en que muchas mujeres viven esta etapa con una enorme presión emocional. "La maternidad no siempre se experimenta como se esperaba. Existe una exigencia muy alta y muchas veces sienten que deberían estar felices constantemente", explica.
El problema aparece cuando el malestar no se comprende ni se verbaliza. Según recuerda el especialista, muchas mujeres viven estos cambios en silencio por miedo a sentirse juzgadas o incomprendidas. "Muchas veces sienten que no deberían encontrarse así o que nadie va a entenderlas. Y eso hace que no pidan ayuda", señala Montero.
Las cifras reflejan además que el impacto emocional del embarazo y del posparto es mucho más frecuente de lo que suele pensarse. Se estima que una de cada cinco mujeres puede experimentar ansiedad o depresión durante esta etapa, aunque muchos casos pasan desapercibidos o se normalizan.
El psicólogo insiste también en la importancia de diferenciar entre el conocido baby blues —un estado emocional transitorio muy habitual tras el parto— y una depresión posparto, que sí requiere atención profesional especializada. Tanto Romeo como Montero coinciden en que el mayor error es intentar simplificar una realidad mucho más compleja.
"Ni todo es físico ni todo es psicológico", resumen ambos especialistas. Cuando el malestar está muy relacionado con cambios corporales concretos, una solución física puede ayudar notablemente. Pero cuando el origen emocional es otro, ningún tratamiento estético resolverá el problema de fondo. Por eso insisten en la importancia de analizar cada caso de forma individual y sin respuestas rápidas o universales.
"El error es querer solucionarlo todo inmediatamente. Primero hay que entender qué está ocurriendo realmente, porque no todo se arregla de la misma manera", concluye Marco Romeo. La conversación sobre salud mental materna empieza así a ampliarse más allá de los aspectos puramente emocionales para incorporar también el impacto que tiene el cuerpo en la autoestima, la identidad y el bienestar de muchas mujeres.