¿Estás segura de que proteges bien tu piel?

Anna León

Aunque creas que te expones al sol de forma correcta, puede que no te apliques correctamente el protector solar. Ese pequeño gesto, que crees hacer bien, puede estar dañando tu piel sin que lo sepas. Analizamos, junto a la facialista Esther Moreno cómo y porque no debemos renunciar a este cuidado cada día y durante todo el año.

15/05/2026

Es cierto que el uso del protector solar está cada vez más extendido. Pero la realidad sigue mostrando una verdad incómoda en cabina. Esther Moreno, facialista, cosmetóloga y fundadora de Esther Moreno Studio, advierte: "Muchas veces sigo observando cómo la mayoría de las personas no lo aplican correctamente. En términos de salud y envejecimiento cutáneo, eso ...

Es cierto que el uso del protector solar está cada vez más extendido. Pero la realidad sigue mostrando una verdad incómoda en cabina. Esther Moreno, facialista, cosmetóloga y fundadora de Esther Moreno Studio, advierte: "Muchas veces sigo observando cómo la mayoría de las personas no lo aplican correctamente. En términos de salud y envejecimiento cutáneo, eso marca una diferencia radical".

El problema no es solo cómo se aplica. A la experta también le preocupa que no se utilice protector solar diariamente. "Muchas personas suelen creer que si no se exponen directamente al sol o no salen demasiado de casa, no es necesario. Todavía existe la falsa idea de que utilizar maquillaje o una BB Cream con SPF es suficient", añade la experta. 

Foto: Jemej Graj/Unsplash. 

Mucho más que una cuestión estética

La exposición solar y el exposoma continúan siendo responsables de, aproximadamente, un 80% del envejecimiento prematuro de la piel. Ambos están directamente relacionados con la aparición de manchas, pérdida de firmeza, alteraciones en la textura, pigmentaciones o sensibilidades cutáneas.

Pero su impacto va mucho más allá de lo estético. La exposición acumulativa y sin protección adecuada compromete directamente la salud cutánea y aumenta el riesgo de patologías asociadas a la radiación solar, incluido el cáncer de piel. "El daño solar es acumulativo. En el caso de que se empiece a usar protector solar a los 40 o 50 años, no se eliminará todo el capital solar previo que la piel ha recibido durante años", explica Moreno. 

Tal y como añade la facialista, hay una falsa sensación de seguridad con el protector solar. "Muchas personas creen que es suficiente con una aplicación por la mañana. Cuando la protección no es adecuada, el daño cutáneo se prolonga, aunque no se vea de inmediato".

Cuando la desinformación pone en riesgo la piel 

En los últimos años, el debate en torno a los protectores solares ha generado dudas. Algunas personas han dejado de utilizarlos por miedo a informaciones sin contexto o mensajes alarmistas difundidos en redes sociales. "El hecho de que alguien diga en Internet que el protector solar es perjudicial no lo convierte en verdad. Lo que sí está demostrado y respaldado por años de evidencia científica es el impacto que ejerce la exposición solar sin protección sobre la piel", explica. 

Según la experta, el protector solar sigue siendo el único cosmético imprescindible en cualquier rutina de cuidado de la piel, según dermatólogos, médicos, facialistas, esteticistas y cosmetólogos. "Es importante entender que tanto los cosméticos como los protectores solares bajo normativa europea están estrictamente regulados y sometidos a controles constantes que garantizan su seguridad", señala.

La facialista, insiste en que lejos de centrarse en tendencias o debates virales, la clave está en encontrar un protector solar que se adapte a la piel y permita un uso constante y diario. "Lo importante es que te guste y se adapte a tus necesidades. Es vital que no te pese aplicártelo todos los días".

Foto: Mikhail Nilov/Pexels. 

Pautas más que recomendables

  • La cantidad importa (y mucho). Uno de los errores más frecuentes es la cantidad aplicada. "La mayoría de las personas utiliza menos de la mitad de la cantidad necesaria. Para que un protector solar ofrezca la protección indicada, es necesario aplicar una cantidad generosa, equivalente aproximadamente a dos líneas de producto sobre los dedos para rostro y cuello. Cuando no alcanzamos esa cantidad, la protección real cae de forma significativa, aunque el producto sea un SPF alto", añade la facialista.
  • La importancia de las zonas olvidadas. Otro fallo habitual es dejar sin proteger áreas clave del rostro. El contorno de ojos, el cuello o incluso el nacimiento del cabello suelen quedar fuera de la aplicación. "Son zonas especialmente vulnerables, donde la piel es más fina o donde el sol incide de forma constante. Con el tiempo, es precisamente ahí donde más se evidencia el daño", explica Moreno.
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