Por eso el batch cooking de verano funciona de una forma distinta al del invierno. Aquí no se trata de llenar la nevera de tuppers idénticos ni de dejar cada comida cerrada para toda la semana. La idea es mucho más sencilla y flexible: preparar algunas bases que permitan improvisar ...
Por eso el batch cooking de verano funciona de una forma distinta al del invierno. Aquí no se trata de llenar la nevera de tuppers idénticos ni de dejar cada comida cerrada para toda la semana. La idea es mucho más sencilla y flexible: preparar algunas bases que permitan improvisar platos rápidos y frescos en pocos minutos.
Y, sobre todo, evitar esa sensación diaria de "no sé qué hacer de comer".
Una de las mejores formas de empezar es dejar preparadas varias verduras que puedan utilizarse durante la semana en recetas distintas. Calabacín, berenjena, pimientos, cebolla o zanahoria asados al horno sirven para ensaladas, wraps, bowls, tostas o acompañamientos rápidos. También funcionan muy bien verduras ya lavadas y cortadas para ahorrar tiempo entre semana.
Otra idea práctica es cocinar uno o dos cereales base que luego puedan combinarse fácilmente. Arroz, quinoa, cous cous o pasta fría permiten resolver muchísimas comidas de verano. Por ejemplo:
Platos fáciles, rápidos y que prácticamente no requieren cocinar en el momento.
Las proteínas también ayudan muchísimo cuando ya están listas. Tener huevos cocidos, pollo hecho a la plancha, legumbres cocinadas o incluso salmón preparado facilita muchísimo improvisar cenas rápidas o ensaladas más completas.
Además, en verano funcionan especialmente bien las recetas tipo "mezcla":
Solo necesitas varias opciones listas en la nevera para montarlas en pocos minutos.
Las cremas frías y sopas de verano también son grandes aliadas del batch cooking. Gazpacho, salmorejo o crema fría de pepino pueden prepararse en cantidad y solucionan comidas o cenas ligeras durante varios días sin esfuerzo.
Y algo que cada vez hace más gente: dejar fruta preparada y cortada en recipientes en la nevera. Sandía, melón, piña o mango listos para consumir hacen que comer más fresco y saludable resulte muchísimo más fácil en verano.
Otro truco muy útil es preparar pequeños extras que transforman cualquier plato básico:
Son detalles pequeños, pero hacen que las comidas cambien completamente sin añadir trabajo extra.
También ayuda pensar en cenas fáciles desde el principio. Por ejemplo:
Y quizá la clave más importante del batch cooking de verano es esta: no intentar hacerlo perfecto.
Porque en esta época hacemos más planes, improvisamos más y muchas veces comemos fuera de casa. Por eso funciona mejor preparar pocas cosas útiles que llenar la nevera de recetas que luego no apetece repetir.
Al final, organizar un poco las comidas no busca controlar toda la semana. Busca algo mucho más sencillo: cocinar menos, comer mejor y disfrutar más del verano sin pensar constantemente qué toca preparar cada día.