Y aunque muchas veces pensamos demasiado qué llevar, la realidad es que los mejores picnics suelen ser también los más sencillos: comida fácil de transportar, recetas que aguantan bien y opciones que se puedan compartir cómodamente. La clave está en elegir platos prácticos, frescos y que no necesiten demasiada preparación en ...
Y aunque muchas veces pensamos demasiado qué llevar, la realidad es que los mejores picnics suelen ser también los más sencillos: comida fácil de transportar, recetas que aguantan bien y opciones que se puedan compartir cómodamente.
La clave está en elegir platos prácticos, frescos y que no necesiten demasiada preparación en el momento.
Los sandwiches y bocadillos siguen siendo los grandes clásicos porque funcionan siempre. Pero en verano apetecen versiones más ligeras y frescas:
Además, preparados con antelación, suelen aguantar perfectamente varias horas.
Otra opción muy cómoda son las ensaladas frías que pueden llevarse ya listas en recipientes individuales. Pasta fría, cous cous, quinoa o ensaladas de legumbres funcionan especialmente bien porque son fáciles de transportar y bastante completas.
Por ejemplo:
Platos sencillos que prácticamente no necesitan nada más.
Las tortillas también siguen siendo imprescindibles en cualquier picnic. Tortilla de patata clásica, de calabacín o incluso versiones individuales tipo mini tortilla resultan prácticas, fáciles de compartir y cómodas para comer fuera de casa.
Y si el plan es más informal, cada vez se llevan más las opciones tipo "picoteo": hummus, guacamole, frutos secos, crudités, aceitunas, queso o crackers para montar una tabla sencilla al aire libre sin complicarse demasiado.
La fruta merece un apartado especial en verano porque además de refrescante es facilísima de llevar si va ya cortada y preparada. Sandía, melón, piña, cerezas o fresas funcionan especialmente bien para este tipo de planes.
También ayudan muchísimo algunos pequeños detalles prácticos: