En esvivir.com lo hemos comprobado: la diferencia entre un maquillaje que aguanta y uno que no llega a la hora de comer está casi siempre en los pasos previos al color.La preparación de la piel lo cambia todoEl maquillaje dura o no dura según lo que hay debajo. Una piel ...
En esvivir.com lo hemos comprobado: la diferencia entre un maquillaje que aguanta y uno que no llega a la hora de comer está casi siempre en los pasos previos al color.
El maquillaje dura o no dura según lo que hay debajo. Una piel bien hidratada pero no aceitosa es la superficie perfecta para que cualquier producto se adhiera correctamente. El error más común es aplicar la hidratante justo antes del maquillaje sin darle tiempo a absorberse, lo que genera esa sensación de base que resbala o se mueve. Lo ideal es dejar al menos diez minutos entre la hidratación y el maquillaje. Si la piel tiende a brillar, una prebase matificante o unos polvos traslúcidos finos antes de la base marcan una diferencia enorme en la duración.
El orden correcto antes de aplicar color sería este:
Limpieza e hidratante adaptada a tu tipo de piel.
Espera de al menos 10 minutos para que se absorba.
Prebase o primer según la necesidad: matificante si hay brillos, iluminadora si la piel está apagada, poros si la textura es irregular.
Protector solar si no está incluido en la hidratante, y dejar que se asiente antes de continuar.
Una vez aplicado el maquillaje, fijarlo bien es lo que decide si dura cuatro horas o doce. El spray fijador es el recurso más conocido, pero hay detalles en la técnica que importan igual o más:
Aplica la base a toquecitos, no arrastrando. La esponja húmeda o el pincel de acabado suave fijan mejor que los dedos o la brocha de base tradicional.
Fija el corrector con polvos traslúcidos finos antes de aplicar cualquier producto encima. El calor del día lo mueve si se deja sin fijar.
Usa el spray fijador en dos momentos: una vez a mitad del proceso y otra al final. Suena a exceso, pero la diferencia es notable.
En ojos, la base de sombras es innegociable si quieres que el color aguante sin correrse ni desvanecer, especialmente en párpados con tendencia a brillar.
Labial de larga duración más gloss encima: el labial solo puede quedarse seco y descascararse; el gloss encima sella y añade durabilidad sin perder confort.
El maquillaje que dura no es magia ni cuestión de marcas caras. Es preparación, orden y un par de gestos concretos que, una vez incorporados a la rutina, se hacen solos. Y la recompensa es llegar a las ocho de la tarde con la misma cara con la que saliste por la mañana.