En enero de 2021, mientras el mundo todavía arrastraba las secuelas de la pandemia, el temporal Filomena llegó con más fuerza de lo esperado y causó estragos en diez provincias españolas. La noche del 7 al 8 de enero diversas regiones de Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja o Navarra ...
En enero de 2021, mientras el mundo todavía arrastraba las secuelas de la pandemia, el temporal Filomena llegó con más fuerza de lo esperado y causó estragos en diez provincias españolas. La noche del 7 al 8 de enero diversas regiones de Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja o Navarra quedaron sepultadas bajo un manto blanco, y en poco más de 24 horas el centro peninsular acumuló entre 40 y 60 centímetros de nieve. Calles bloqueadas, coches enterrados y árboles caídos se convirtieron en la estampa de ciudades como la capital. Ese escenario es el punto de partida de `Una buena vida', obra escrita, dirigida y protagonizada por Carolina África, quien firma su trabajo más personal subiendo a las tablas una experiencia íntima a través de esta pieza de autoficción.
La historia, producida por el Centro Dramático Nacional y en el cartel del Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero hasta 21 de junio, transcurre en una habitación de hospital durante aquellos días de nieve extrema. Allí coinciden una mujer puérpera separada de su bebé recién nacida y una anciana con demencia senil y una cadera rota. Dos personajes vulnerables atrapados en una especie de paréntesis emocional mientras la ciudad permanece paralizada. La nieve, el silencio y el bloqueo exterior reflejan la sensación de suspensión que viven los personajes dentro de la habitación, una pausa forzada en la que solo quedan las emociones más esenciales.
La dramaturga parte de una experiencia personal. Tras dar a luz a su segunda hija, sufrió una caída al salir de maternidad y tuvo que permanecer ingresada durante varios días en plena borrasca. "Fueron días muy difíciles para mí, en el contexto de la pandemia, sin poder estar arropada por la familia y sabiendo que los seres que yo más quería estaban lejos de mi", cuenta África.
La directora aprovechó esta compleja vivencia para crear esta pieza teatral tan cruda como delicada."En esa cápsula del tiempo que fue esa habitación, se dieron encuentros muy bellos. Muy feroces, pero también muy hermosos". Pidió un ordenador y allí mismo, en el mismo hospital para no perder detalle de las cosas que estaban sucediendo, empezó a escribir.
Esta mirada tan íntima marca el tono de la propuesta, que transita por diferentes códigos de manera natural. Temas tan delicados como la enfermedad o el cuidado conviven con la mitología, el lenguaje coloquial o el humor. Un reflejo de la vida, donde los límites entre los momentos buenos y los difíciles se vuelven difusos, algo complejo de plasmar en escena. "Para mí el humor es fundamental, porque me parece que es la manera de poder acceder a varias capas de la realidad a la vez y poder transitarlas desde lugares de relativizar, de poder reírte de ellos, de ver la profundidad del drama", afirma Carolina África.
En efecto, 'Una buena vida' evita caer en el dramatismo fácil para centrarse en algo mucho más universal: cómo reaccionamos cuando perdemos el control de nuestra vida. Porque más allá de las imágenes virales en redes sociales de gente en la nieve, la tormenta dejó otras situaciones menos visibles como un terrible eco de lo vivido tan solo unos meses atrás. Personas atrapadas en hospitales, familias separadas, personas mayores aisladas y servicios bajo mínimos.
La importancia del cuidado
La función pretende llevar al espectador a una época que parece haber quedado muy lejana en el tiempo, pero de la que apenas han pasado seis años. Durante la pandemia, cuando las sucesivas olas del virus marcaban el día a día, el contacto físico parecía un tabú y el cuidado de personas enfermas y vulnerables ocupaba un lugar central.
La actriz Ahimsa se pone en la piel de Teresa, una anciana con demencia senil y una cadera rota que presenta un claro contrapunto al personaje de Carolina África. Su situación vulnerable establece un cierto paralelismo con la bebé recién nacida que espera a su madre en casa, puesto que los cuidados que necesitan pueden asemejarse. Mientras tanto, esta estancia obligada hace que Teresa se sienta acompañada y la relación entre ambas se construye desde la dependencia compartida. Una necesita volver con su bebé; la otra necesita sentirse acompañada dentro de un espacio que apenas comprende. Entre ambas aparece una conexión silenciosa que desmonta cierta idea contemporánea de autosuficiencia permanente. `Una buena vida' recuerda que hay momentos en los que todos, inevitablemente, dependemos de alguien.
En el escenario también resulta clave el personaje del enfermero, interpretado por Jorge Kent, inspirado en los sanitarios que sostuvieron hospitales y centros de salud durante el temporal. "No solo hago de enfermero, porque hago muchas otras cosas, que es lo que sucedió en esos días concretos de la Filomena, en los que muchos de los compañeros de trabajo no podían llegar a los hospitales. Entonces había falta de auxiliares, había falta de personal, les tocaba hacer de todo", reflexiona el actor.
Un hospital en medio de la nieve
La obra también parece dialogar con la sensibilidad actual de la cultura en las historias pequeñas frente a lo épico. En lugar de hablar de acontecimientos históricos desde la espectacularidad, `Una buena vida' pone en foco en lo íntimo, en la intrahistoria de una habitación compartida, conversaciones aparentemente mínimas y emociones contenidas.
La puesta en escena refuerza esa sensación. Pablo Menor Palomo es el encargado de firmar la escenografía y vestuario de este espectáculo que convierte la Sala Princesa en la habitación de un hospital. Una experiencia inmersiva que comienza incluso antes de acceder al patio de butacas y que, como afirma Carolina África, "aúna poesía con la crudeza de una habitación de hospital".
Y quizás por eso, la obra, ganadora del Premio Barahona de Soto, Ciudad de Lucena en el año 2021 trasciende a Filomena. Esta propuesta cargada de vitalismo pretende poner de manifiesto lo que es importante, aun cuando se está en mitad del caos. En palabras de la autora: "te invita a ser consciente de la suerte que tienes cuando tienes lo básico: alguien a quien amar, alguien que te quiera, un hogar donde te esperan y gente con la que compartir la vida".