La culpa la tienen los chefs, las redes y una tendencia cada vez más clara: buscamos platos frescos, ligeros y saludables, pero sin renunciar al sabor. Y ahí el bacalao noruego parece haber encontrado su momento de gloria. El bacalao se pone moderno Criado en las aguas heladas y cristalinas del Atlántico ...
La culpa la tienen los chefs, las redes y una tendencia cada vez más clara: buscamos platos frescos, ligeros y saludables, pero sin renunciar al sabor. Y ahí el bacalao noruego parece haber encontrado su momento de gloria.
Criado en las aguas heladas y cristalinas del Atlántico Norte, este pescado blanco presume de textura suave, sabor limpio y una versatilidad que lo mismo funciona en una ensalada veraniega que en un sushi minimalista.
Desde el Consejo de Productos del Mar de Noruega aseguran que, después del éxito imparable del salmón noruego en España, ahora le toca mover ficha al bacalao fresco. Y todo apunta a que lo está consiguiendo.
¿Por qué está gustando tanto? Básicamente porque encaja perfectamente con la cocina que más triunfa ahora mismo: recetas rápidas, ingredientes naturales y platos que parecen ligeros… aunque luego acabes haciendo foto antes de comer.
Cítricos, tomate de temporada, hierbas frescas, aceites aromáticos o verduras crujientes son algunos de sus compañeros favoritos. El resultado son platos vibrantes, frescos y muy "instagrameables".
Pero donde realmente está sorprendiendo el bacalao fresco es en las elaboraciones en crudo. Su textura firme y su sabor delicado lo convierten en un candidato perfecto para sushi, sashimi o tartar, formatos donde el producto tiene que hablar por sí solo.
Y no solo eso: también empieza a aparecer en pokes, ensaladas premium e incluso barbacoas estivales. Porque sí, el pescado blanco también quiere tener su momento estrella junto a las brasas.
Además del factor gastronómico, juega con ventaja en la parte saludable: es rico en proteínas de alta calidad, omega-3, vitaminas A, D y B12 y minerales como el selenio. Es decir, sabe bien y es saludable.
La realidad es que el bacalao fresco noruego ya no quiere limitarse a la cocina clásica. Ahora apunta directamente a las terrazas, los restaurantes de fusión y las mesas de verano donde todo entra mejor si parece fresco, ligero y un poco sofisticado.