La moda rápida (o fast fashion, en inglés) es un concepto que se ha popularizado mucho en las últimas décadas. La apuesta de grandes multinacionales por un modelo de negocio basado en la producción masiva de prendas de ropa, baratas y deslocalizadas, ha hecho que comprar ropa se haya convertido ...
La moda rápida (o fast fashion, en inglés) es un concepto que se ha popularizado mucho en las últimas décadas. La apuesta de grandes multinacionales por un modelo de negocio basado en la producción masiva de prendas de ropa, baratas y deslocalizadas, ha hecho que comprar ropa se haya convertido en un hábito recurrente en prácticamente todo el planeta.
Prendas de ropa baratas que pasan de moda en un abrir y cerrar de ojos y con una rotación constante en las tiendas: esta es la apuesta de la industria textil que ha triunfado en prácticamente todo el mundo. Sin embargo, el impacto de este modelo para el planeta es claramente insostenible.
Según una revisión publicada en Nature Reviews Earth & Environment, la industria textil —impulsada en gran parte por el fast fashion— ha duplicado la producción de ropa desde el año 2000 y genera más de 92 millones de toneladas de residuos textiles al año.
Uno de los impactos más graves es el uso de recursos naturales. El mismo estudio estima que la industria consume alrededor de 79 billones de litros de agua al año, además de ser una fuente importante de contaminación química en ríos y suelos.
En términos climáticos, el fast fashion es responsable de entre el 8 % y el 10 % de las emisiones globales de CO₂, una cifra comparable o incluso superior a la del transporte marítimo y aéreo combinados, según distintas estimaciones recientes.
A pesar de las evidencias científicas sobre el impacto del fast fashion en el planeta, la ciudadanía sigue apostando de manera clara por este modelo de consumo compulsivo de ropa. Así lo constata una encuesta realizada por el portal estadístico Statista, que indica que más del 80 % de la población de grandes países del mundo no prescinde del fast fashion, a pesar de conocer sus impactos sobre el planeta Tierra.
Preguntados por si renuncian al fast fashion, tan solo el 14 % de los españoles responde afirmativamente. Se trata de un porcentaje parecido al de Italia, Estados Unidos, Brasil o China.
En países como Reino Unido (19 %), India (18 %), Francia (18 %), Alemania (16 %) o Australia (16 %), el porcentaje de ciudadanos que prescinden del fast fashion es algo superior al de España. En todo caso, la cifra de personas concienciadas sobre el impacto ambiental de la ropa sigue siendo minoritaria a nivel global.
