Alimentos que protegen la vista

Sofía Borrás

La alimentación también desempeña un papel clave en la salud visual. Una dieta equilibrada, rica en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos esenciales, puede ayudar a proteger la retina y reducir el riesgo de patologías oculares asociadas a la edad, como la degeneración macular o el síndrome de ojo seco.

09/06/2026

Aliados esenciales para la salud ocular Entre los nutrientes más importantes para la visión destacan las vitaminas A, C y E, además de minerales como el zinc. Su acción antioxidante ayuda a proteger las células oculares frente al daño asociado al envejecimiento y a patologías como las cataratas o la degeneración ...

Aliados esenciales para la salud ocular

 Entre los nutrientes más importantes para la visión destacan las vitaminas A, C y E, además de minerales como el zinc. Su acción antioxidante ayuda a proteger las células oculares frente al daño asociado al envejecimiento y a patologías como las cataratas o la degeneración macular.

Además, algunos déficits nutricionales pueden afectar a la salud visual. La falta de vitamina A puede provocar sequedad ocular y dificultades de adaptación a la oscuridad, mientras que niveles bajos de vitaminas del grupo B se han relacionado con fatiga visual o sensibilidad a la luz.

 Por otro lado, la luteína y la zeaxantina, carotenoides concentrados en la zona central de la retina, contribuyen a proteger el ojo de la exposición a la luz y del estrés oxidativo mientras que los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados azules como el salmón, las sardinas o la caballa, contribuyen al buen estado de la película lagrimal y ayudan a reducir la inflamación ocular, lo que puede aliviar síntomas de ojo seco.

 
Consejos para cuidar la salud visual a través de la alimentación

Los oftalmólogos de Baviera insisten en que la prevención de la salud ocular no depende de un único nutriente, sino de un enfoque integral basado en una dieta equilibrada y hábitos saludables. En este sentido, recomiendan:

 

  • Incorporar verduras de hoja verde de forma habitual: aportan luteína y zeaxantina, fundamentales para la protección de la mácula y la visión central.
  • Aumentar el consumo de alimentos antioxidantes: frutas como cítricos, frutos rojos, así como verduras como el brócoli o la zanahoria, ayudan a combatir el estrés oxidativo a nivel ocular.
  • Incluir omega-3 en la dieta de forma regular: presente en pescados azules como el salmón, la caballa o las sardinas, contribuye a mejorar la calidad de la lágrima y a reducir la inflamación ocular.
  • Mantener una hidratación adecuada: la ingesta suficiente de agua favorece la producción lagrimal y ayuda a prevenir la sequedad ocular.
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados: ya que pueden favorecer procesos inflamatorios que afectan también a la superficie ocular y al confort visual.
  • Realizar revisiones oftalmológicas periódicas: permiten detectar de forma precoz posibles alteraciones relacionadas con la alimentación o con déficits nutricionales.
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