No se trata de un diamante falso ni de una circonita, sino de un diamante lab-grown. Es decir, una pieza creada en laboratorio mediante técnicas avanzadas que reproducen el proceso natural de cristalización del carbono. El resultado es una piedra preciosa con la misma química, la misma física y ópticamente idéntica a cualquier diamante ...
No se trata de un diamante falso ni de una circonita, sino de un diamante lab-grown. Es decir, una pieza creada en laboratorio mediante técnicas avanzadas que reproducen el proceso natural de cristalización del carbono. El resultado es una piedra preciosa con la misma química, la misma física y ópticamente idéntica a cualquier diamante extraído de la tierra. Con la misma estructura, la misma dureza, la misma refracción y sobre todo, con el mismo brillo. Que al fin y al cabo es lo que más nos gusta.
Precio asequible por producirse a gran escala y sin intermediarios
Al producirse en un laboratorio, se puede fabricar a gran escala, lo que rompe la exclusividad de un diamante tradicional, difícil de encontrar. Por tanto, desciende su valor. Algo que ha aprovechado Zeeman para reforzar su forma de entender el consumo, democratizando el acceso de artículos, históricamente asociados a la exclusividad, a todo el público. Además, Zeeman lo ha adquirido directamente de los fabricantes, eliminando intermediarios y sobrecostes, lo que permite ofrecerlo a un precio todavía más competitivo.

Se trata de un colgante que incorpora un diamante redondo de talla brillante cultivado en laboratorio, con un peso de entre 0,10 y 0,12 quilates. Con una claridad VS2, un grado de color de entre D y F, y un diámetro de 3mm. El diamante está engastado en un clásico montaje de cuatro garras sobre plata de ley 925, recubierta de rodio de alta calidad. La pieza incluye una anilla que permite colgarla en una cadena, y ponértelo tanto como una pulsera, como un collar.
Una propuesta que refleja la esencia de Zeeman, que busca acercar al día a día productos que tradicionalmente parecían reservados solo a unos pocos. Demostrando, al tiempo, que la calidad y el diseño no tiene por qué ir ligados a precios altos o exagerados.
Cómo conseguirlo
El colgante con el diamante de Zeeman solo puede adquirirse a través del web de la firma. Y eso sí, tendrás que darte un poco de prisa si lo quieres, porque hay un número limitado de piezas, disponible solo hasta agotar existencias.

Con esta propuesta, Zeeman lleva al gran consumo una tecnología que desde hace ya algún tiempo está redefiniendo el sector de la joyería. Las características del diamante son las mismas que las de uno natural. Son idénticos y prácticamente indetectable cuál es cuál. Su única diferencia es su origen. Uno proviene de la tierra y su creación es completamente natural. El otro, reproduce las condiciones del primero desde un laboratorio, lo que permite producirlo a gran escala y volverse asequible a todos los bolsillos.