Hace unos años, las tendencias `beauty' se popularizaban en pasarelas o revistas especializadas. Hoy lo hacen mediante un vídeo de treinta segundos en TikTok. Es justamente lo que ha sucedido con el oil pulling, una técnica ancestral originaria de la medicina ayurvédica de la India. Esta práctica de higiene bucodental ...
Hace unos años, las tendencias `beauty' se popularizaban en pasarelas o revistas especializadas. Hoy lo hacen mediante un vídeo de treinta segundos en TikTok. Es justamente lo que ha sucedido con el oil pulling, una técnica ancestral originaria de la medicina ayurvédica de la India. Esta práctica de higiene bucodental consiste en realizar enjuagues con aceite durante unos diez minutos. Tradicionalmente se usaba aceite de sésamo, pero hoy es el de coco el que acapara los vídeos virales debido a su contenido en ácido láurico (antibacteriano) y ácido caprílico (antifúngico y antiinflamatorio). Las redes sociales han convertido este ritual milenario en una práctica wellness viral.
Pero ¿qué hay realmente detrás de esta práctica? ¿Estamos ante un hábito con beneficios reales, o frente a otro ejemplo de desinformación divulgado en internet?
La doctora Irene Esteve, directora de Irene Esteve Dental Aesthetics y odontóloga experta en estética dentofacial, desmonta el mito. Aunque reconoce que el aceite de coco tiene ciertas propiedades antibacterianas gracias a componentes como el ácido láurico, insiste en que la evidencia científica sobre el oil pulling sigue siendo limitada y, sobre todo, insuficiente para sustituir la higiene dental convencional. "No tiene nada que ver con el efecto de un buen cepillado ni de los productos específicos de higiene oral. Y desde luego no blanquea los dientes: eso es un mito, aclara.
El oil pulling sirve como un ejemplo más de un fenómeno que se ha convertido en moda en el universo de la belleza y el bienestar actual: la creciente fascinación por las soluciones "naturales" frente a los tratamientos tradicionales o clínicos.
Ya no se trata solo de verse bien, sino de sentir que llevamos una vida más consciente, menos agresiva y aparentemente más conectada con el cuerpo. El auge de prácticas ancestrales reinterpretadas por redes sociales (desde los baños de hielo hasta el gua sha o los suplementos adaptógenos) responde quizás en buena medida a la necesidad de recuperar rituales lentos en medio de una vida hiperacelerada.
El enjuague con aceites encaja perfectamente dentro de esa narrativa: tiene ingredientes naturales y una historia milenaria detrás. El problema llega cuando la inmediatez de las redes sociales simplifica mensajes complejos. Según explica Irene Esteve, "muchas personas interpretan esa sensación inmediata de limpieza como una prueba de que los dientes están realmente más blancos o más sanos". Sin embargo, la odontóloga insiste en que no existe un blanqueamiento real del esmalte. Lo que se produce es una percepción temporal de mayor brillo o frescura, pero el color del diente no cambia.
El riesgo real: sustituir el cepillado
Puede parecer un asunto menor; sin embargo, existe un verdadero riesgo dentro de esta práctica: convertir una moda en sustituto de hábitos básicos respaldados por evidencia científica.
"La limpieza dental es un proceso mecánico", recuerda la especialista. El cepillado elimina placa bacteriana y restos acumulados mediante fricción, algo que el aceite por sí solo no puede conseguir de forma eficaz. Cuando algunas personas abandonan el cepillado tradicional convencidas de que el oil pulling es suficiente, comienzan a aparecer problemas reales como caries o inflamación de encías.
Este tipo de situaciones alertan de otro fenómeno más amplio (y peligroso): la creciente desconfianza hacia ciertos discursos médicos tradicionales frente al atractivo de las recomendaciones en redes sociales. TikTok ha transformado la forma en la que consumimos información sobre salud y belleza. Ahora, muchas veces pesa más la experiencia personal de un creador con millones de visualizaciones que la recomendación de un especialista. Rutinas de skincare, dietas milagrosas, suplementos, etc., proliferan impulsadas por el poder del algoritmo y sin supervisión alguna en si se basan o no en la evidencia científica. Estas modas suelen nacer y morir de forma efímera en las redes, pero se difunden lo suficientemente rápido para que resulten una amenaza.
Para mantener una sonrisa sana y luminosa, la odontóloga recomienda, como ya ha mencionado, cepillado al menos dos veces al día con pasta fluorada y la técnica adecuada, uso diario de hilo dental o irrigador, limpiezas profesionales periódicas y control de los agresores del esmalte (tabaco, exceso de café o vino tinto, bebidas carbonatadas y azucaradas, zumos cítricos y vinagres). "Es muy importante no abusar de pastas blanqueadoras abrasivas, porque pueden desgastar el esmalte", subraya.
Cuando el objetivo es un blanqueamiento real, la única vía eficaz y segura pasa por la consulta profesional: "Lo más efectivo sigue siendo hacerlo bajo supervisión profesional, con productos a base de peróxidos, ya sea en clínica, en casa con férulas personalizadas o combinando ambas técnicas, siempre con un buen diagnóstico previo".
Ahora bien, sso no significa que todas estas prácticas carezcan de valor. De hecho, Irene Esteve no demoniza el oil pulling, admitiendo que "puede ser un complemento adicional". Pero nunca un sustituto de la higiene oral convencional. "La evidencia científica actual no justifica promoverlo como tratamiento principal", concluye Irene.
Frente al monstruo de la viralidad, la realidad es que, para conseguir una sonrisa sana y bonita, la rutina es mucho más básica, fácil y, sobre todo, menos instagrameable.