En una pasarela, no todo se entiende al primer vistazo. Algunas tendencias se imponen desde el vestido y otras se revelan en los detalles: accesorios, colores o guiños a referentes culturales como Rosalía. De lo más evidente a lo más sutil, enumeramos las 10 pautas que deja la pasarela de ...
En una pasarela, no todo se entiende al primer vistazo. Algunas tendencias se imponen desde el vestido y otras se revelan en los detalles: accesorios, colores o guiños a referentes culturales como Rosalía. De lo más evidente a lo más sutil, enumeramos las 10 pautas que deja la pasarela de la última BBFW. De esta manera, podemos entender qué va a marcar las colecciones nupciales del año que viene.
El regreso del drama romántico
Después de años de novias más depuradas y contenidas, BBFW26 propone un cambio de sensibilidad: vuelve el gusto por el drama romántico. La nueva novia abraza una estética más emocional y escénica, donde corsés visibles -grandes protagonistas de la temporada-, mangas dramáticas, faldas con vuelo, tejidos etéreos y siluetas de cuento devuelven a la pasarela cierto placer por la fantasía. Las referencias son múltiples y reconocibles:
En síntesis, no se trata de una novia de época ni de un disfraz histórico. Más bien, hablamos de una reinterpretación contemporánea del cuento: más fashion y teatral y menos tímida a la hora de construir impacto.

Desfile de Allure. Foto: BBFW.
La cadera, protagonista de la moda bridal
Durante años, la cintura fue el gran punto de anclaje del vestido de novia. La última BBFW26 propone un pequeño cambio de eje, dándole protagonismo a la cadera. El foco se centra en las cinturas bajas, las siluetas peplum y las proporciones que dan lugar a una arquitectura distinta, más alargada, sofisticada y con cierto aire retro reinterpretado en clave contemporánea. El resultado cambia por completo la percepción del cuerpo y rompe con la silueta de novia más clásica.
En definitiva, la idea es redistribuir el volumen de otra forma, alterando el equilibrio del vestido. Así obtiene protagonismo una zona que solía quedar en segundo plano, al menos hasta ahora.

Desfile de Isabel Sanchís. Foto: BBFW.
El nuevo bohemio se sofistica
Ni se trata del estilo boho de cualquier festival ni la novia hippie de una década atrás. El espíritu es el mismo, pero se lee en otra intensidad. BBFW26 recupera una cierta sensualidad relajada, aunque pasada por un filtro mucho más sofisticado. Vestidos ligeros, hombros desnudos, escotes suaves, plumas estratégicas y siluetas que parecen moverse con naturalidad remiten a ese imaginario de iconos como Brigitte Bardot o Jane Birkin, junto con ese chic despreocupado de la Riviera francesa. Hay algo de Cannes en esta nueva novia bohemia, pero también una intención más vinculada a la moda y menos literal. En definitiva, un estilo más pulido, sensual y mucho menos previsible. El nuevo bohemio conserva su espíritu libre sin renunciar a la sofisticación.

Desfile de Yolancris. Foto: BBFW.
El vestido se construye a capas
En BBFW26, el vestido de novia ya no se lee a simple vista. Transparencias, superposiciones de tul, encaje y seda, veladuras y juegos de capas construyen looks que revelan mucho más de lo que parece en una primera mirada. Los volúmenes interiores, las texturas y el efecto segunda piel añaden profundidad y riqueza visual, transformando vestidos aparentemente sencillos en propuestas mucho más complejas y sofisticadas.
Existen siluetas que cambian según el movimiento, tejidos que flotan sobre otros y una ligereza casi etérea que esconde un importante trabajo de construcción. El layering -una fórmula heredada del street style, donde la mezcla de capas, largos y texturas lleva tiempo redefiniendo la forma de vestir- aterriza ahora en el universo nupcial. Esta tendencia aporta una nueva manera de construir volumen, movimiento y dimensión.

Desfile de Lázaro Pérez. Foto: BBFW.
El street style irrumpe en el mundo de la novia
Junto con el regreso del romanticismo más evidente surge otra tendencia que conecta, cada vez más, con mujeres atentas a lo que sucede en la moda. Cada vez más, las novias de apropian de códigos que, hasta hace poco, parecían reservados al prêt-à-porter o al street style. Blazers sobre vestidos, botas cowboy, bolsillos laterales, siluetas globo y una cierta actitud despreocupada dibujan una nueva manera de entender el look nupcial. El vestido deja de ser un territorio aislado y empieza a dialogar con la moda real, incorporando piezas, volúmenes y detalles mucho más cotidianos.

Desfile de Olga Macià. Foto: BBFW.
Por lo tanto, irrumpe una novia menos rígida, más contemporánea y con una personalidad que también se construye fuera de los códigos clásicos. Un diálogo entre dos mundos que justo acaba de empezar.
Foto cabecera: desfile de Marco & María /BBFW.