La doctora Ana Huertas, especialista en medicina estética regenerativa, recuerda que el tabaquismo no solo afecta al sistema respiratorio o cardiovascular, sino que también deja una huella visible sobre la piel. Pérdida de luminosidad, peor calidad cutánea, falta de firmeza o aparición prematura de arrugas son algunas de las consecuencias que ...
La doctora Ana Huertas, especialista en medicina estética regenerativa, recuerda que el tabaquismo no solo afecta al sistema respiratorio o cardiovascular, sino que también deja una huella visible sobre la piel. Pérdida de luminosidad, peor calidad cutánea, falta de firmeza o aparición prematura de arrugas son algunas de las consecuencias que los expertos observan con frecuencia en consulta.
Muchas personas asocian el envejecimiento de la piel únicamente al paso del tiempo o a la exposición solar, pero no siempre relacionan determinados hábitos cotidianos con el estado real de su piel. "El tabaco influye en la microcirculación y en el estrés oxidativo de la piel, lo que reduce la calidad de los tejidos y acelera los signos visibles de envejecimiento", explica la especialista en medicina estética regenerativa.
Según la experta, en consulta cada vez es más frecuente encontrar pacientes preocupados por el aspecto apagado de la piel, la pérdida de elasticidad o la sensación de "cara cansada", sin ser plenamente conscientes del impacto que determinados hábitos tienen sobre el envejecimiento cutáneo.
Por qué el tabaco no envejece igual a todos los pacientes
La doctora Huertas explica que el impacto del tabaco sobre la piel no es
uniforme y depende de múltiples factores como la genética, el estilo de
vida, la exposición solar o el estado general del organismo.
"Dos pacientes con un consumo similar pueden presentar pieles completamente distintas. Por eso es fundamental realizar una valoración individualizada antes de establecer cualquier enfoque, porque el envejecimiento cutáneo no tiene una única causa", señala.
En este contexto, la medicina estética regenerativa pone el foco en entender el estado real de la piel más allá de la apariencia externa. En consulta, este enfoque permite identificar si el deterioro cutáneo está más relacionado con daño oxidativo, pérdida de colágeno, alteraciones en la calidad de la dermis o factores inflamatorios asociados al estilo de vida, entre los que el tabaco juega un papel relevante.
"La piel es un órgano que refleja lo que ocurre a nivel interno. Cuando analizamos bien el caso, no todos los pacientes necesitan el mismo abordaje, porque no todos envejecen de la misma manera ni al mismo ritmo", finaliza la doctora.