Empoderamiento, brecha de género, conciliación, techo de cristal, sororidad, micromachismos. Todo este glosario de conceptos clave sobre igualdad, género y el papel de la mujer en la sociedad nos va resonando cada vez más. Pero, en la práctica, el camino que queda por recorrer para alcanzar la igualdad real y ...
Empoderamiento, brecha de género, conciliación, techo de cristal, sororidad, micromachismos. Todo este glosario de conceptos clave sobre igualdad, género y el papel de la mujer en la sociedad nos va resonando cada vez más. Pero, en la práctica, el camino que queda por recorrer para alcanzar la igualdad real y tangible todavía es largo y obstaculizado por muchos años de historia. Aunque parezca que se avanza en la dirección adecuada.
Si se pone el foco solamente en la parcela de la salud, la conclusión es que la mujer continúa enfrentándose a significativos retos relacionados con la información, el acceso y la normalización social de determinadas patologías y etapas vitales. No son ideas tiradas al aire, sino conclusiones de un análisis muy reciente. La compañía farmacéutica Gedeon Richter ha presentado el `Informe TABOO: visibilizando tabús en salud de la mujer', un estudio en el que se recogen los principales resultados de las creencias, barreras y tabús que siguen condicionando la conversación social y clínica sobre la salud femenina.
"El bienestar de la mujer no puede abordarse de forma fragmentada ni puntual. Requiere de una mirada integral, continua y centrada en la persona", defiende Cristina Macarrilla, directora médica de la compañía.
Una radiografía de los principales tabúes en salud femenina
Desarrollado en seis países europeos, el Informe TABOO recoge la visión de más de 12.000 mujeres de entre 18 y 59 años y analiza cuestiones relacionadas con la salud femenina. Los resultados permiten radiografiar el nivel de conocimiento, las actitudes y los comportamientos de las mujeres en relación a su salud. En España, el estudio analiza la visión de 2.000 mujeres de todo el territorio.
En el ámbito de la anticoncepción, los hallazgos revelan que un 35% de las mujeres españolas declara no haber utilizado ningún método anticonceptivo. A la hora de seleccionar uno en concreto, priorizan que se adapte a su estilo de vida. Además, más de la mitad de las encuestadas recurre a redes sociales y medios digitales como principal fuente de información.
En relación con la fertilidad, la publicación pone de manifiesto que sigue presente la estigmatización de aquellas mujeres que deciden retrasar su maternidad por motivos profesionales o socioeconómicos. Esto, a pesar de que la realidad sociodemográfica obliga a las mujeres nacionales a tener el primer hijo, de media, a los 36 años. En este contexto, cabe señalar otra conclusión llamativa: la congelación de ovocitos, aun siendo una opción conocida por más del 80% de las participantes, no se erige como una de las prioritarias para preservar la fertilidad.
Por su parte, la endometriosis continúa representando uno de los principales retos en salud ginecológica. El 49% de las españolas con esta patología afirma que afecta significativamente a su calidad de vida. Sin embargo, el 50% tardó más de cuatro años en recibir un diagnóstico, reflejando la necesidad de avanzar en detección precoz y abordaje integral.
La menopausia ha sido otro de los temas abordados en la encuesta y también los datos son demoledores. A pesar de que existen 270 síntomas asociados a esta etapa de la mujer, solo un 6% de ellas reconoce tener alto nivel de conocimiento sobre los mismos. Además, más del 40% afirma que esta etapa tiene un impacto directo en su vida sexual.
Colocar en primer plano la salud femenina
La necesidad de seguir avanzando hacia un modelo más accesible, educativo y normalizado en torno a la salud femenina es un reclamo de los expertos desde hace años. Y estos datos refuerzan la idea de que a todos los niveles resulta totalmente necesario fomentar tanto la información basada en evidencia científica como la conversación social sobre cuestiones que históricamente han permanecido invisibilizadas.
Destacan especialmente la importancia de mejorar la detección precoz en patologías como la endometriosis, de reforzar el papel de la educación sanitaria en todas las etapas de la vida de la mujer y de derribar mitos persistentes en torno a la anticoncepción y la menopausia, promoviendo decisiones más informadas y acompañadas por profesionales sanitarios.
Y es que las cifras de TABOO solo vienen a poner de relieve una vez más la realidad que en pleno 2026 muchas mujeres conocen de primera mano: son muchos los aspectos de su salud que todavía se colocan en segundo plano entre las preocupaciones del sistema sanitario. El dolor menstrual intenso, las molestias asociadas a la menopausia o las dificultades relacionadas con la fertilidad son solo la punta del iceberg de toda una amalgama de problemas normalizados o minimizados, contribuyendo a que miles de mujeres convivan durante años con síntomas que afectan a su bienestar físico, emocional y social.
Esta situación no solo repercute en la calidad de vida, sino también en ámbitos tan diversos como el desarrollo profesional, las relaciones personales o la salud mental. Cuando una mujer tarda años en recibir un diagnóstico, carece de información fiable sobre anticoncepción o afronta la menopausia sin el acompañamiento adecuado, las consecuencias trascienden el ámbito estrictamente sanitario.
Por ello, los expertos insisten en que la educación en salud debe comenzar desde edades tempranas y mantenerse a lo largo de toda la vida. Hablar de menstruación, fertilidad, sexualidad, endometriosis o menopausia con naturalidad y rigor científico no es una cuestión secundaria, sino una herramienta clave para que las mujeres puedan reconocer síntomas, tomar decisiones informadas y acudir a los profesionales sanitarios cuando sea necesario.
Avanzar hacia una sociedad más igualitaria también implica garantizar que las necesidades de las mujeres dejen de ser invisibles y se conviertan en una prioridad real dentro del sistema.