Comer carne tiene un impacto significativo sobre el planeta. Así lo sostienen las Naciones Unidas desde hace años, tras analizar la huella ambiental que genera la ganadería a escala mundial. También la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre los riesgos para la salud asociados a un consumo ...
Comer carne tiene un impacto significativo sobre el planeta. Así lo sostienen las Naciones Unidas desde hace años, tras analizar la huella ambiental que genera la ganadería a escala mundial. También la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre los riesgos para la salud asociados a un consumo excesivo de carne roja y procesada, así como de su posible vinculación con determinados tipos de cáncer.
El debate sobre el impacto ambiental y social de la carne ha propiciado la aparición de distintas alternativas vegetales a la proteína animal. Esto ha llevado a miles de personas a prescindir de la carne en su alimentación. Aunque diversos estudios estiman que aproximadamente un 5 % de la población española sigue una dieta libre de carne, el porcentaje de personas que apuesta por la proteína vegetal asciende hasta el 9 %. Así lo refleja una encuesta de Statista sobre el consumo de sustitutos vegetales de la proteína animal en distintos países del mundo.
El informe constata que el 95 % de la población en España suele comer carne y que un 9 % apuesta por la proteína vegetal como sustituto. La cifra de consumidores de carne en España es una de las más elevadas del mundo, solo por detrás de Argentina (97%) Corea del Sur (96 %). El consumo de carne es ampliamente mayoritario en casi todo el planeta, aunque algo menor en países como China y Australia (93 %), Alemania (92 %) o Estados Unidos (91 %). La India es el país más "veggie" del mundo: solo el 56 % de los ciudadanos asegura consumir carne de forma habitual.
El consumo de carne per cápita en España se situó en 2025 en 42,9 kg por persona. La cifra supone un leve repunte respecto a los datos de 2023 y 2024, pero se encuentra considerablemente por debajo de la media registrada hace una década, cuando superaba los 49 kg por persona y año.
Así lo reflejan los datos sobre alimentación publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que analiza el consumo de distintos productos de forma periódica.
Sin embargo, la caída del consumo de carne en España no parece responder necesariamente a una apuesta por una alimentación más saludable o más alineada con la sostenibilidad ambiental.
Los datos del Ministerio muestran cómo, en los últimos diez años, también ha descendido con fuerza el consumo de pescado, que ha pasado de 25 kg por persona en 2015 a 17,9 kg en 2025. Del mismo modo, se ha reducido el consumo de frutas frescas, de 97,25 kg en 2015 a 81,5 kg en 2025, así como el de hortalizas, que ha caído de 80 kg a 66,7 kg por persona y año.
En cambio, el consumo de pan, aceite y huevos se ha mantenido relativamente estable. La otra gran diferencia se encuentra en los platos preparados, que actualmente alcanzan un consumo medio de 18 kg por persona y año, una categoría que hace una década ni siquiera se cuantificaba de forma específica.
