La buena noticia es que no hace falta recurrir siempre a los industriales. Con fruta, algo de congelador y muy pocos ingredientes, se pueden preparar en casa helados sencillos, más ligeros y totalmente adaptados a lo que nos apetezca en cada momento. Además, son una opción perfecta para improvisar postres en ...
La buena noticia es que no hace falta recurrir siempre a los industriales. Con fruta, algo de congelador y muy pocos ingredientes, se pueden preparar en casa helados sencillos, más ligeros y totalmente adaptados a lo que nos apetezca en cada momento.
Además, son una opción perfecta para improvisar postres en verano, aprovechar fruta madura y tener siempre algo frío listo en la nevera.
Estas son algunas ideas fáciles que funcionan especialmente bien en los meses más calurosos.
Es probablemente la receta más simple y versátil.
Solo hace falta plátano maduro congelado. Una vez congelado, se tritura hasta conseguir una textura cremosa similar al helado.
A partir de ahí se pueden añadir variaciones:
El resultado es cremoso, rápido y sin necesidad de azúcar añadido.
Una combinación clásica que siempre funciona en verano.
Se mezcla:
Se tritura todo hasta conseguir textura de helado suave.
Es una opción fresca, ligera y perfecta para aprovechar fresas en su punto o ligeramente maduras.
Una receta muy veraniega, con sabor a fruta de temporada.
Ingredientes:
Se tritura todo y se obtiene un helado con sabor muy fresco y ligeramente ácido, ideal para las noches de verano.
La sandía es una de las frutas estrella del verano, y en sorbete funciona especialmente bien.
Solo hay que congelar la sandía en trozos y triturarla directamente. Se puede añadir:
El resultado es muy refrescante, ligero y prácticamente instantáneo.
La gracia de estos helados caseros no está solo en el sabor, sino en la facilidad. No requieren técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de encontrar, y permiten adaptar cada receta a lo que tengamos en casa.