La seguridad alimentaria vuelve a estar en el punto de mira tras un nuevo informe de Ecologistas en Acción que pone el foco en la presencia de residuos de plaguicidas en la comida. A través de la coordinadora del Grupo de Tóxicos, Kistiñe García, la organización ecologista ha denunciado que ...
La seguridad alimentaria vuelve a estar en el punto de mira tras un nuevo informe de Ecologistas en Acción que pone el foco en la presencia de residuos de plaguicidas en la comida. A través de la coordinadora del Grupo de Tóxicos, Kistiñe García, la organización ecologista ha denunciado que la proporción de alimentos que sobrepasan los límites legales de plaguicidas fijados por la normativa es "muy superior" al 1% que reconoce la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
Las declaraciones de García se basan en los resultados del informe'Directo a tus hormonas 2026: Guía de alimentos disruptores', elaborado por la organización y sustentado en datos de 2024 difundidos por la AESAN y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). "El resultado es bastante desastroso", asevera.
Según el documento, en total, 127 plaguicidas distintos contaminaban los alimentos vendidos en España en 2024. De ellos, 59 son sustancias no autorizadas en la Unión Europea, 48 son disruptores endocrinos, que pueden afectar al sistema hormonal a cantidades muy bajas, y 14 plaguicidas `eternos' o PFAS, tóxicos muy persistentes que se relacionan con graves problemas de salud. También detectan 15 sustancias llamadas "candidatas a la sustitución", con graves efectos cancerígenos, tóxicos para la reproducción, de disrupción endocrina, persistencia, toxicidad y bioacumulación. "A pesar de la obligación legal de que los estados las sustituyan por alternativas más seguras, cada año vuelven a detectarse en España", advierte la ONG.
Asimismo, el 46% de los alimentos analizados por el programa oficial está contaminado por al menos un plaguicida, porcentaje que sube hasta un elevadísimo 69% en el grupo de frutas. Por otro lado, la comunidad científica alerta del elevado riesgo para la salud de la exposición conjunta a varias sustancias. Se trata del llamado efecto cóctel, que ocurre en el 32% de los alimentos analizados y con casos extremos, como el de ocho muestras con más de 10 sustancias cada una.
Alimentos que sí deben estar en la dieta
El mejor ejemplo del fenómeno de la "multiexposición" es el alimento que mostró los peores registros: "En las uvas, en 70 muestras, se localizaron 47 plaguicidas diferentes, y se dan casos absolutamente locos, como que una uva tenga 14 plaguicidas diferentes", subraya García.
Datos aparte, el informe reabre un debate que cada vez preocupa más a los consumidores: qué comemos, cómo se produce y cómo podemos reducir la exposición a determinadas sustancias en el día a día.
La investigación de Ecologistas en Acción, basada en campañas de análisis alimentario, apunta que una parte notable de los alimentos analizados contiene residuos de pesticidas, especialmente en frutas y verduras. Sin embargo, estos resultados no implican directamente un riesgo inmediato para la salud, pues los niveles detectados suelen estar dentro de los límites legales establecidos por las autoridades europeas.
Un debate que va más allá de lo "seguro" o "no seguro"
Cabe recordar que, en la actualidad, los controles de seguridad alimentaria evalúan cada sustancia de forma individual, estableciendo umbrales considerados seguros según la evidencia científica disponible. El punto de discusión aparece cuando se habla de la exposición simultánea a diferentes residuos a través de la dieta habitual, lo que se conoce como el "efecto cóctel".
Como ya hemos mencionado, este término se refiere a la posible interacción entre varias sustancias químicas presentes en los alimentos. Pero la ciencia todavía no tiene respuestas concluyentes sobre este asunto.
Donde sí existen certezas y consenso nutricional es en el consumo de frutas, verduras y alimentos frescos como pilar fundamental en cualquier dieta saludable, independientemente de la presencia de residuos en niveles controlados.
De hecho, los beneficios de una alimentación rica en vegetales (aporte de fibra, vitaminas, antioxidantes y compuestos bioactivos) superan ampliamente los posibles riesgos asociados a la exposición regulada a plaguicidas.
Pequeños gestos que ayudan en el día a día
Para quienes buscan reducir la exposición a residuos químicos en la alimentación sin renunciar a una dieta equilibrada, existen hábitos sencillos que pueden incorporarse a la rutina: lavar bien frutas y verduras bajo el grifo, incluso si se van a pelar; variar el consumo entre distintos tipos de alimentos para evitar exposiciones repetidas; priorizar productos de temporada y, cuando sea posible, de proximidad; incluir alimentos ecológicos de forma puntual si encajan en el presupuesto y estilo de vida; y mantener una dieta rica en alimentos frescos y mínimamente procesados.
Pequeños cambios, en definitiva, que no buscan eliminar riesgos por completo (algo prácticamente imposible en la vida moderna), sino reducir la exposición global y fomentar hábitos más conscientes.
El interés creciente por este tipo de informaciones refleja que cada vez nos preocupa más lo que comemos y cómo influye en nuestra salud a largo plazo. Sin embargo, la clave, según coinciden los expertos, está en evitar alarmismos y mantener una perspectiva equilibrada.
Y es que la alimentación saludable no consiste en buscar la perfección, sino en construir un patrón dietético variado, rico en alimentos frescos y sostenible en el tiempo.