Talia Chetrit y el arte de desmontar la imagen perfecta

María Robert

Hasta el 30 de agosto, dentro de la Sección Oficial de PHotoESPAÑA, el Museo Lázaro Galdiano alberga `Bunny', la primera exposición individual en nuestro país de la fotógrafa estadounidense, conocida en el mundo del arte y de la moda por su provocadora exploración de la identidad, la sexualidad y la mecánica de la creación de imágenes

03/07/2026

Vivimos en la era de la imagen. Nos fotografiamos, nos grabamos, compartimos momentos cotidianos e intentamos construir la versión más perfecta de nosotros para publicarla en el escaparate de las redes sociales Pero, ¿cuánto hay de verdad en una fotografía? La artista estadounidense Talia Chetrit (Nueva York, 1982) lleva años explorando ...

Vivimos en la era de la imagen. Nos fotografiamos, nos grabamos, compartimos momentos cotidianos e intentamos construir la versión más perfecta de nosotros para publicarla en el escaparate de las redes sociales Pero, ¿cuánto hay de verdad en una fotografía?

La artista estadounidense Talia Chetrit (Nueva York, 1982) lleva años explorando precisamente esa frontera difusa entre realidad y representación. Hasta el 30 de agosto el Museo Lázaro Galdiano de Madrid acoge Bunny, su primera exposición individual institucional en España. Enmarcada en PHotoESPAÑA 2026, la muestra reúne cerca de una veintena de imágenes realizadas a lo largo de su trayectoria. Abarcan desde sus inicios hasta piezas inéditas e invitan al espectador a cuestionar aquello que da por sentado cuando mira una fotografía.

La selección refleja temas y enfoques recurrentes en la práctica de la artista, que se mueve de manera lúdica entre retrato, fotografía escenificada (tableaux) e inquietantes naturalezas muertas: desde escenas crudas y seductoras de entornos, cuerpos, objetos y esas fotos familiares y personales, hasta perspectivas más anecdóticas de momentos cotidianos que parecen escapar a los límites del tiempo y el espacio, capturando fascinaciones y paradojas humanas que a veces recuerdan a la pintura clásica.

En todas ellas se insinúan las narrativas íntimas y psicológicas que atraviesan su trabajo, muchas veces casi de manera inesperada y desde múltiples puntos de vista, construyendo un espacio donde lo visible y lo oculto coexisten en permanente tensión. "Si tuviera que buscar un hilo conductor, sería el uso de mi vida personal y el archivo de mis imágenes para debatir sobre las dinámicas de poder. Siento que se pierde mucho al intentar que diferentes conjuntos de obras encajen a la perfección. Para mí, la parte más interesante de mi trabajo está en los límites, donde la concisión se desmorona", explica Chetrit.

Una ventaja objetiva a la realidad…o no 

A diferencia de otros fotógrafos que persiguen la espontaneidad o la ilusión de autenticidad, la estadounidense juega deliberadamente con la puesta en escena. Conocida en el mundo del arte y de la moda por su provocadora exploración de la identidad, la sexualidad y la mecánica de la creación de imágenes, su obra menudo revelan la cámara, el estudio o la puesta en escena dentro del encuadre. En consecuencia, Chetrit oscila entre la dirección activa y la mera documentación de sus sujetos. Por ejemplo, las fotografías de su pareja, Denis, y su hijo Roman así lo evidencia: "Los niños pequeños son sujetos incontrolables debido a su edad, lo cual rompe la barrera de la actuación. Con los adultos es contenida y confunde", cuenta la fotógrafa, a quien le interesa invitar al público a reflexionar sobre cómo las imágenes construyen la percepción, la creencia y el deseo. El resultado es una obra que desarma la idea de que una imagen es una ventana objetiva hacia la realidad.

En medio de la tiranía de los filtros, el postureo online y las vidas aparentemente perfectas, la propuesta de Bunny va un paso más allá, porque no denuncia la artificialidad de las imágenes, sino que la exhibe sin complejos. Nos recuerda que toda fotografía implica una decisión, una mirada y una construcción previa.

Otro de los aspectos interesantes de la exposición es que utiliza la vulnerabilidad como herramienta artística. ¿Es posible mostrarse y protegerse al mismo tiempo? ¿Dónde termina la sinceridad y comienza la representación? Las fotografías parecen moverse permanentemente en una zona de ambigüedad. El espectador nunca sabe del todo si está observando un momento auténtico o una escena cuidadosamente diseñada. Chetrit no pretende resolver la duda, sino obligar al público a responderla por sí mismo.

En este sentido, Bunny también dialoga con una tendencia cada vez más presente en la cultura visual contemporánea: la reivindicación de las imperfecciones. Cada vez más creadores exploran imágenes incómodas, extrañas o aparentemente inacabadas; fotografías que no buscan gustar a primera vista, sino generar una reacción. Y por eso, la muestra conecta con temas candentes, como la identidad, la exposición pública, los límites de la intimidad y de nuestra relación con las imágenes. Asuntos que trascienden el ámbito artístico y forman parte de la vida cotidiana de cualquier persona que utilice un teléfono móvil.

Por eso, más allá de su valor artístico, Talia Chetrit presenta una propuesta que sirve de espejo a una sociedad que nunca había generado tantas imágenes. Y nos obliga a preguntarnos algo que solemos olvidar cuando colgamos selfies, stories y demás publicaciones: cuando nos mostramos al mundo, ¿qué parte de nosotros estamos enseñando realmente?


¿Sabes en qué consiste el síndrome metabólico?
Mujer del mes: Boticaria García, la farmacéutica que habla con el corazón
Colágeno, vitamina C y otros activos ¿son más efectivos en la piel o en suplementos orales?

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy