Los moteros tienen menos ansiedad, según la ciencia

Ángela Zorrilla

Un estudio realizado junto a la Universidad de Murcia concluye que quienes utilizan la moto de forma habitual presentan menos estrés, más creatividad y una mayor capacidad para resolver problemas. Los investigadores también detectaron mejores niveles de empatía y una menor tendencia a la ansiedad.

07/07/2026

Durante años, los motoristas han sido asociados a valores como la libertad, la aventura o la pasión por la carretera. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que conducir una moto podría estar relacionado con beneficios que van mucho más allá de la movilidad. Según un estudio desarrollado por AMV en ...

Durante años, los motoristas han sido asociados a valores como la libertad, la aventura o la pasión por la carretera. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que conducir una moto podría estar relacionado con beneficios que van mucho más allá de la movilidad. Según un estudio desarrollado por AMV en colaboración con el Servicio de Psicología Aplicada de la Universidad de Murcia, los moteros no solo se desplazan de manera diferente, sino que también muestran características cognitivas y emocionales distintivas.

La investigación analizó a motoristas y no motoristas mediante nueve pruebas neuropsicológicas diseñadas para evaluar aspectos relacionados con el funcionamiento cognitivo, emocional y fisiológico. Los resultados revelaron diferencias significativas entre ambos grupos, especialmente en variables relacionadas con la toma de decisiones, la gestión del estrés y la resolución de problemas.

Uno de los hallazgos más llamativos es que los usuarios habituales de motocicleta presentan una menor tendencia a experimentar ansiedad. Concretamente, el estudio señala que los motoristas mostraron hasta un 55% menos de ansiedad general y un 45% menos de estrés que quienes no utilizan este medio de transporte.

Los investigadores apuntan que este fenómeno podría estar relacionado con las exigencias propias de la conducción sobre dos ruedas. Conducir una moto requiere un alto nivel de atención, anticipación y capacidad de reacción, habilidades que se entrenan constantemente y que podrían trasladarse a otros ámbitos de la vida cotidiana.

Además, los participantes moteros demostraron una mayor eficacia a la hora de resolver problemas. Según los datos obtenidos, cometían un 36,5% menos de errores y eran capaces de encontrar soluciones alternativas con mayor facilidad. De hecho, mostraron un 48,3% más de creatividad cuando se enfrentaban a situaciones que requerían nuevas estrategias o enfoques.

A ello se suma una mayor rapidez mental. Los motoristas evaluados fueron un 12,6% más rápidos procesando información y mostraron un 11,8% más de agilidad cognitiva respecto al grupo de comparación. También destacaron por una mejor capacidad de planificación, un aspecto clave para tomar decisiones acertadas en entornos complejos o cambiantes.

Más empatía y mejor lectura emocional

Más allá de los aspectos cognitivos, el estudio también exploró el impacto emocional asociado al uso habitual de la moto. Los resultados mostraron que los motoristas obtuvieron puntuaciones superiores en empatía y comprensión emocional.

Concretamente, registraron cerca de un 15% más de capacidad para ponerse en el lugar de otras personas y un 24% más de habilidad para interpretar correctamente estados emocionales ajenos.

Aunque pueda parecer sorprendente, los expertos consideran que estas capacidades podrían estar relacionadas con la necesidad constante de leer el entorno durante la conducción. Un motorista debe interpretar continuamente las intenciones y comportamientos de otros conductores, peatones y usuarios de la vía para anticipar posibles riesgos. Esa atención permanente a las señales externas podría contribuir a desarrollar una mayor sensibilidad hacia las emociones y comportamientos de los demás.

Los resultados emocionales también encontraron respaldo en las mediciones fisiológicas realizadas durante la investigación. Los participantes no motoristas presentaron una frecuencia cardíaca media más elevada, un indicador coherente con los niveles superiores de estrés y ansiedad detectados en las pruebas psicológicas.

Aunque los investigadores recuerdan que se trata de un estudio comparativo y que no puede afirmarse que la moto sea la causa única de estas diferencias, sí consideran que existe un patrón consistente que merece ser analizado con mayor profundidad en futuras investigaciones.

Desde una perspectiva de bienestar, los hallazgos abren una reflexión interesante sobre el papel que determinadas actividades pueden desempeñar en nuestra salud mental. En una sociedad marcada por el estrés, la hiperconectividad y la sobrecarga de estímulos, actividades que exigen concentración plena y atención al momento presente pueden convertirse en herramientas valiosas para reducir la ansiedad y mejorar el equilibrio emocional.

La conducción en moto implica precisamente ese estado de atención focalizada que muchos especialistas relacionan con experiencias similares al "flow", una sensación de inmersión total en la actividad que contribuye a disminuir las preocupaciones y el ruido mental.

Por supuesto, estos beneficios siempre deben ir acompañados de una conducción responsable, del uso adecuado de equipamiento de protección y del respeto a las normas de seguridad vial. 

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