La doctora Dina Moctezuma, experta en medicina estética, nos comenta que, durante la temporada estival, la exposición prolongada al sol, la playa y la piscina suponen un daño oxidativo y una agresión extra que alterará la estructura cutánea. "Si la piel no está preparada, el daño solar desencadena deshidratación, destrucción de colágeno y la ...
La doctora Dina Moctezuma, experta en medicina estética, nos comenta que, durante la temporada estival, la exposición prolongada al sol, la playa y la piscina suponen un daño oxidativo y una agresión extra que alterará la estructura cutánea.
"Si la piel no está preparada, el daño solar desencadena deshidratación, destrucción de colágeno y la aparición de manchas. Llegar al verano con un tejido previamente tratado y estabilizado minimiza este impacto", responde.
La preparación debe ser doble: en casa y en consulta. Para la experta, en casa, hay que adaptar el skincare diario introduciendo un extra de hidratación profunda, sustancias reparadoras de la barrera cutánea y una protección solar estricta. Y en la consulta, es vital "realizar tratamientos médicos de base regenerativa que preparen las células desde el interior. Las opciones idóneas son la hidratación con cócteles vitamínicos y los polinucleótidos. Ambos se combinan con ácido hialurónico de baja densidad que no aporta ningún tipo de volumen al rostro, sino que nutre, aporta una alta hidratación y protege directamente el mapa celular de la piel frente a la radiación", comenta.
¿Qué tratamientos en la piel deben realizarse las mujeres de 40 años?
La doctora Dina Moctezuma, experta en medicina estética, destaca que en esta etapa la tasa de renovación celular disminuye, la producción de colágeno cae y la piel pierde la capacidad de retener agua por sí misma. "En esta etapa, el enfoque médico debe ser estrictamente preventivo, buscando una belleza natural y respetuosa con la salud, alejándose de los volúmenes artificiales tempranos".

Por ello destaca los siguientes tratamientos:
Para la doctora Dina, hay un mecanismo de acción ante el sol porque gesticulamos muchísimo más de forma inconsciente debido a la intensidad de la luz solar; tendemos a fruncir el entrecejo y a entornar los ojos de manera continua. "Este gesto repetitivo profundiza las arrugas de expresión. Los neuromoduladores relajan temporalmente estos músculos", añade.
Mientras que, al frenar el vicio de fruncir el ceño bajo el sol, evitamos que las líneas dinámicas se conviertan en arrugas estáticas permanentes. Además, aporta una mirada mucho más descansada, fresca y luminosa durante las vacaciones sin necesidad de usar filtros.
Las consecuencias de no tratar la piel en las mujeres mayores de 40
La doctora Ávila, dermatóloga Clínicas Mii, alerta sobre las diversas consecuencias de exponerse al sol para la piel. "Exponer una piel de 40 años al estrés del verano sin este soporte celular provoca un envejecimiento acelerado y visible en septiembre", responde.

Las consecuencias directas son el descolgamiento del óvalo facial por la degradación del colágeno, una textura acartonada y apagada debido a la deshidratación profunda, y una activación desordenada de los melanocitos que se traduce en manchas solares e hiperpigmentaciones muy difíciles de eliminar posteriormente en invierno.