Según el IGE, el Instituto Geográfico de España, observar el Sol siempre entraña un riesgo, pues la gran cantidad de radiación que emite a diversas longitudes de onda (principalmente del infrarrojo al ultravioleta) puede dañar permanentemente la vista, produciendo incluso ceguera. Como regla general nunca debe observarse el Sol directamente, ni con aparatos ni ...
Según el IGE, el Instituto Geográfico de España, observar el Sol siempre entraña un riesgo, pues la gran cantidad de radiación que emite a diversas longitudes de onda (principalmente del infrarrojo al ultravioleta) puede dañar permanentemente la vista, produciendo incluso ceguera. Como regla general nunca debe observarse el Sol directamente, ni con aparatos ni con filtros ni a simple vista.
El Dr Alarcón, oftalmólogo y director médico de Clínicas Mii, menciona que lo primero es entender que un eclipse no es peligroso por sí mismo; lo peligroso es mirar directamente al Sol sin la protección adecuada. "La preparación debe hacerse antes: tener gafas homologadas, revisar que estén en buen estado y tener claro cómo usarlas".
Desde el punto de vista oftalmológico, la norma básica es sencilla: durante un eclipse parcial o anular nunca se debe mirar el Sol directamente sin protección específica. Ante la duda, la recomendación prudente es mantener siempre la protección.
¿Hay que mirar al Sol de golpe?
El doctor es tajante: nunca conviene levantar la vista y mirar al Sol "a ver qué se ve". La protección debe colocarse antes de dirigir la mirada al Sol. Después, se mira unos segundos, se descansa y se aparta la vista antes de retirar las gafas.

¿Qué debemos usar para mirar el eclipse solar?
Deben usarse gafas especiales para eclipses o visores solares de, específicos para observación directa del Sol. No sirven las gafas de sol normales, aunque sean muy oscuras o polarizadas.
Tampoco son seguros los métodos caseros: radiografías, cristales ahumados, negativos, CDs, DVDs, plásticos oscuros o filtros improvisados. Según el doctor, pueden reducir la luz visible y dar una falsa sensación de seguridad, pero no bloquean necesariamente la radiación que puede dañar la retina.
También hay que revisar las gafas antes de usarlas. Si están rayadas, perforadas, dobladas, rotas o deterioradas, deben descartarse. Y si se va a mirar con prismáticos, telescopios o cámaras, no basta con ponerse gafas de eclipse: esos dispositivos necesitan filtros solares específicos colocados en la parte frontal de la óptica, porque concentran la radiación solar.
Las gafas de eclipse
Según el IGE, las denominadas "gafas de eclipse" (adquiridas en tiendas especializadas y planetarios) están diseñadas para observar el Sol con seguridad durante cortos periodos de tiempo, bien inferiores al minuto. Deben usarse sólo si se encuentran en buenas condiciones, sin raspaduras, perforaciones, arañazos, roturas ni dobleces. Conviene probarlas antes mirando una bombilla de incandescencia.

¿Cómo saber si unas gafas de eclipse son seguras?
Consulta las recomendaciones de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses para saber si tus gafas cumplen con la normativa correspondiente y, por lo tanto, no suponen ningún riesgo para tus ojos.
Desde el Instituto de Astrofísica de Canarias aconsejan:
¿Qué consecuencias puede tener no prepararse ni usar protección?
La consecuencia más característica es la retinopatía solar, una lesión de la retina producida por la exposición directa al Sol. Para el doctor, puede aparecer tras mirar apenas unos segundos. "Los síntomas suelen surgir horas después: visión borrosa, escotomas (manchas centrales en el campo de visión), metamorfopsia (distorsión de las imágenes), deslumbramiento o alteración de los colores".
En algunos pacientes mejora con el tiempo, pero en otros puede dejar secuelas permanentes. Por eso el mensaje debe ser muy claro: "ver un eclipse puede ser una experiencia segura y preciosa, pero solo si se hace con protección homologada y sentido común", asegura.