Llega el verano y las redes sociales vuelven a inundarse de cuerpos expuestos al sol y pieles bronceadas. Durante décadas, el moreno estival ha sido sinónimo de belleza, e incluso se asociaba con un aspecto más saludable. En los últimos años, las campañas de concienciación han dado sus frutos y ...
Llega el verano y las redes sociales vuelven a inundarse de cuerpos expuestos al sol y pieles bronceadas. Durante décadas, el moreno estival ha sido sinónimo de belleza, e incluso se asociaba con un aspecto más saludable. En los últimos años, las campañas de concienciación han dado sus frutos y el uso de protector solar se ha ido generalizando, a juzgar por los datos. Desde 2020, el consumo acumulado de protectores solares ha aumentado un 55%, coincidiendo con la relevancia que los españoles otorgan al uso de estos productos: un 82 % considera que son importantes para cuidar de su salud. Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, recoge estas conclusiones en un estudio sobre hábitos de consumo de fotoprotectores.
Esta investigación refleja que la protección solar es un hábito generalizado en el 62% de la población española y, por tanto, se observa una tendencia positiva en los últimos años. También sitúa a España a la cabeza de Europa en el uso de fotoprotectores: un 65 % de los españoles los usa "siempre o a menudo", por delante de países como Italia (51 %), Polonia (50 %), Reino Unido (47 %) y Francia (41 %).
El estudio también arroja luz sobre el grado de concienciación de la población española sobre la exposición al sol: 7 de cada 10 tienen en cuenta sus riesgos asociados. Somos conscientes, sobre todo, del riesgo de quemaduras (92 %), de desarrollar un cáncer de piel (90 %) y del envejecimiento de la piel (87 %).
Sin embargo, todavía persiste la creencia de que se puede conseguir un bronceado saludable. Y eso es un grave error. El bronceado no es en ningún caso un signo de salud.
Es por eso que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha reiterado, con inicio de la temporada estival, que el bronceado no puede considerarse una práctica inocua. De hecho, el tono más oscuro que adquiere la piel tras una exposición prolongada al sol no es otra cosa que un mecanismo de defensa frente al daño provocado por la radiación ultravioleta.
En otras palabras, el bronceado no es una señal de salud, sino la respuesta del organismo a una agresión externa. "Provocada por la incidencia de las radiaciones UVB en la capa más externa de la piel, la estimulación de melanina es la causante del color más oscuro de la piel, que se interpreta como irritación o eritema solar", ha explicado la Asociación.
La entidad recuerda que este tipo de radiación es la que más contribuye al desarrollo de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma, al producir alteraciones y mutaciones en las células y descontrolar su proceso de división. "A pesar de los diferentes formatos y productos, no hay bronceado seguro y el menos recomendado es el de las camas de bronceado artificial, cancerígenas en todas sus formas", recalca.
Desinformación y bulos en redes sociales
Estas declaracioness cobran especial relevancia en una época en la que prolifera en redes sociales un movimiento de desinformación que niega la relación directa entre la radiación solar y el cáncer de piel. Mensajes que minimizan los riesgos de la exposición solar o incluso presentan los baños de sol como una práctica beneficiosa para la salud. Según advierte la AECC, muchas de estas recomendaciones carecen de respaldo científico y contribuyen a perpetuar hábitos que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
La preocupación no es menor. La AECC ha difundido varias aclaraciones para desmontar las fake news que circulan sobre la exposición solar y el bronceado. En las redes sociales "abunda información falsa, bulos y teorías" que se difunden con mayor rapidez que los datos basados en la evidencia científica y dificultan la labor de las instituciones sanitarias para trasladar a la población general pautas de hábitos saludables que permitan prevenir y reducir los riesgos.
"Podemos prevenir hasta el 50% de los diagnósticos oncológicos, y el de piel es uno de los más fáciles de evitar", señala Adriana Fonte, médica del departamento de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid. Para la especialista, "lo mejor es protegerse todo el año, sin excepciones".
Esta protección resulta urgente, ya que, según advierte, las cifras de cáncer de piel "han aumentado un 40% en los últimos cuatro años"pese a que se trata de uno de los tumores más prevenibles. Buena parte de los diagnósticos podrían evitarse mediante medidas sencillas como el uso de protección solar adecuada, la búsqueda de sombra en las horas centrales del día y el empleo de ropa, gafas y sombreros que ayuden a reducir la exposición.
La exposición directa al sol no aporta beneficios
Al margen de las quemaduras visibles, el problema es que el daño solar se acumula silenciosamente. Por eso, los expertos subrayan que no hay respaldo científico para determinadas prácticas difundidas en redes que promueven la exposición directa al sol, ni desde la medicina tradicional oriental ni desde la medicina occidental.
De hecho, alerta de que la exposición prolongada a la radiación solar genera daños en el ADN de las células cutáneas, incrementando la probabilidad de cáncer de piel y debilitando las defensas naturales de la piel. De ahí surge la conocida afirmación de que "la piel tiene memoria". Aunque las consecuencias no sean inmediatas, la suma de pequeñas agresiones a lo largo de la vida favorece el envejecimiento prematuro y aumenta el riesgo de desarrollar lesiones cutáneas y distintos tipos de cáncer.
Además, la Asociación remarca que la fotoprotección debe mantenerse durante los doce meses del año y en cualquier lugar, igual que se sostienen otros hábitos saludables. Y recuerda que las nubes permiten el paso del 80% de la radiación y que la nieve, el agua y la arena la reflejan y dispersan, por lo que las quemaduras solares pueden producirse igualmente.
Asimismo, desmonta otra falsa creencia: las personas con piel oscura o negra también necesitan protección solar. Si bien presentan mayor resistencia al sol, no están exentas de desarrollar cáncer de piel. "Estas pieles son las más resistentes al daño provocado por el sol, pero la incidencia de cáncer de piel es creciente y, en este caso, a veces de peor pronóstico porque se detectan de manera tardía. La protección solar debería ser un hábito extensivo, sin exclusiones", afirman.
En suma, durante años hemos normalizado la búsqueda del bronceado como un objetivo estético del verano, cuando la evidencia científica apunta precisamente en la dirección contraria.
Cada año, expertos y sanitarios alertan ante la llegada del verano y las altas temperaturas de la importancia de usar protección solar para evitar daños derivados de la sobreexposición: usar ropa adecuada, sombrero, gafas de sol o fotoprotectores solares son algunas de las recomendaciones más comunes. Cuidar la piel no significa renunciar a disfrutar del aire libre, sino hacerlo de forma responsable.