Porque, cuando la música termina y las fotos quedan archivadas en el móvil, basta con volver a oler ese aroma para viajar, en cuestión de segundos, a aquel concierto, aquel abrazo o aquella puesta de sol."El perfume es el único elemento del look que trabaja con la memoria de una ...
Porque, cuando la música termina y las fotos quedan archivadas en el móvil, basta con volver a oler ese aroma para viajar, en cuestión de segundos, a aquel concierto, aquel abrazo o aquella puesta de sol.
"El perfume es el único elemento del look que trabaja con la memoria de una forma que ningún otro sentido puede igualar. La ropa la ves en fotos años después; el perfume te transporta de golpe a ese momento sin avisar", explica Mylène Thioux, Perfumista Experta de Equivalenza. "Cuando creamos una fragancia no estamos solo combinando materias primas, estamos construyendo una memoria futura para quien la lleva."
En un festival, donde la estimulación sensorial es constante, el perfume también cumple una función mucho más emocional. "Hay mucho estímulo sensorial, mucha gente y mucho ruido. El perfume crea algo muy tuyo en medio de todo eso. Además, tiene capacidad para ajustar el estado de ánimo, por eso elegir bien la fragancia antes de un concierto es, en cierta forma, decidir cómo quieres vivir esa noche."
El tipo de evento también influye en la fragancia ideal. No es lo mismo bailar durante horas en un festival de música electrónica que disfrutar de una jornada de yoga, bienestar o deporte al aire libre.
Para los conciertos nocturnos, Thioux recomienda apostar por perfumes con mayor personalidad. "Las familias amaderadas y orientales, con almizcles cálidos, maderas y algún toque especiado, funcionan especialmente bien. Son fragancias que se activan con el calor del cuerpo y van creciendo a lo largo de la noche, creando una presencia llamativa incluso en espacios con mucha gente."
En cambio, para los festivales centrados en el bienestar, el objetivo es otro. "Las familias verdes y acuáticas son las protagonistas: notas de té, hierbas frescas y acordes limpios y transparentes. Transmiten calma, frescura y resultan ligeras, sin interferir en el espacio de quienes tienes alrededor."
Las altas temperaturas también transforman la forma en que percibimos un perfume. Lo que en invierno puede resultar elegante y envolvente, en pleno verano puede llegar a ser excesivo.
"El calor amplifica, y eso hay que tenerlo muy en cuenta", señala la perfumista. "En verano funcionan especialmente bien los cítricos como la bergamota o el yuzu, las notas verdes como la hoja de higo o la hierba recién cortada y los florales muy etéreos y transparentes, porque respiran con la piel en lugar de luchar contra la temperatura."
En cambio, recomienda reservar ciertas composiciones para otros momentos del año o para la noche. "Las bases muy cargadas de resinas o especias pesadas pueden resultar demasiado intensas durante el día, especialmente cuando estás rodeada de mucha gente durante horas."
Si hubiera que crear la fragancia ideal para un concierto al aire libre, Thioux no empezaría pensando en ingredientes, sino en emociones. "Siempre empiezo desde la emoción, no desde las notas. La pregunta es qué quiero que sienta quien lo lleva. En este caso buscaría crear expectativa desde el principio, intensidad en el momento álgido y un recuerdo que permanezca cuando todo termina."
Traducido al lenguaje de la perfumería, el resultado sería una composición con "una salida de bergamota ahumada y pimienta rosa para transmitir energía, un corazón floral nocturno con jazmín o tuberosa que aparece cuando baja la temperatura y un fondo de maderas oscuras y almizcles que se funde con el calor de la piel". En definitiva, "el tipo de fragancia que la gente a tu alrededor percibe sin saber muy bien por qué".
Uno de los grandes retos de cualquier festival es mantener la fragancia intacta después de muchas horas al aire libre. La buena noticia es que existen pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia.
"El trabajo real empieza antes de salir", asegura la experta. "La piel hidratada es la base de todo. Aplicar una loción corporal antes del perfume crea una superficie que ancla las moléculas y alarga notablemente su duración. Si además pertenece a la misma familia olfativa, mejor todavía: esa superposición de capas, lo que en perfumería llamamos layering, refuerza el aroma desde dentro."
Para mantener la intensidad sin saturar el ambiente, el consejo también es claro. "Es mucho más eficaz llevar un formato pequeño en el bolso y hacer retoques puntuales que aplicar demasiado perfume por la mañana. Dos pulverizaciones en la nuca o en el interior del codo son suficientes para recuperar la fragancia sin invadir el espacio de nadie."
Y, por último, un gesto que muchos siguen haciendo de forma automática, pero que conviene evitar. "Después de aplicar el perfume no hay que frotarlo. La fricción rompe las moléculas y acelera la evaporación. Basta con aplicarlo y dejar que la piel haga su trabajo."