Invertimos tiempo y dinero en decorarlo, hacerlo más cómodo o más eficiente, pero hay un aspecto que suele quedar completamente olvidado: la protección de la vivienda.El seguro del hogar suele contratarse por obligación. Muchas veces porque lo exige la hipoteca o porque queremos sentirnos protegidos. Pero, una vez firmado, rara vez ...
Invertimos tiempo y dinero en decorarlo, hacerlo más cómodo o más eficiente, pero hay un aspecto que suele quedar completamente olvidado: la protección de la vivienda.
El seguro del hogar suele contratarse por obligación. Muchas veces porque lo exige la hipoteca o porque queremos sentirnos protegidos. Pero, una vez firmado, rara vez vuelve a ocupar un lugar en nuestra lista de prioridades. Sin embargo, la realidad es que nuestra casa cambia con los años... y el seguro no siempre evoluciona con ella. Hasta que ocurre un imprevisto.
Una fuga de agua que afecta al vecino, una avería eléctrica, una rotura accidental o un robo pueden convertir un día cualquiera en una fuente de estrés, gastos inesperados y largas gestiones. Es entonces cuando descubrimos si la póliza que llevamos años pagando realmente responde a nuestras necesidades.
"Muchísima gente tiene seguro porque toca, pero no sabe exactamente qué cubre ni si sigue encajando con su situación actual", explica Manuel Alonso, director comercial de OVB España. "Y eso solo se descubre cuando hace falta usarlo", añade.
Según el experto, la tranquilidad que aporta un seguro no depende únicamente de tener una póliza contratada, sino de que esté adaptada a la realidad de cada vivienda y de conocer qué incluye exactamente.
Con el paso de los años es habitual hacer pequeñas reformas, renovar muebles, comprar nuevos electrodomésticos o transformar una habitación en despacho, gimnasio o dormitorio infantil. Incluso cambia el número de personas que viven en casa o el uso que hacemos de cada espacio.
Todos esos cambios modifican el valor del contenido y, en muchos casos, también los riesgos asociados a la vivienda. "Lo importante no es tener seguro, sino entenderlo", señala Alonso. "A veces pequeños detalles marcan la diferencia cuando ocurre algo."
Por eso, revisar la póliza de forma periódica debería formar parte del mantenimiento habitual del hogar, igual que comprobamos la instalación eléctrica o renovamos determinados electrodomésticos.
Uno de los apartados menos conocidos de los seguros de hogar es la responsabilidad civil, pese a ser uno de los que más problemas puede evitar. Una fuga de agua que daña el techo del vecino, una maceta que cae desde la terraza o cualquier incidente que afecte a terceros puede implicar indemnizaciones importantes si no existe una cobertura adecuada.
"Muchas veces no se le da importancia hasta que ocurre", explica Alonso. "Y es una de las coberturas que más tranquilidad aporta", opina el experto.
Cuando hablamos de protección es fácil pensar que la mejor opción es contratar la póliza más completa. Sin embargo, el especialista insiste en que no siempre es así.
Cada vivienda tiene unas características diferentes y cada familia hace un uso distinto de su hogar. No necesita las mismas coberturas un apartamento utilizado como segunda residencia que una vivienda familiar donde se teletrabaja, conviven niños pequeños o hay equipos tecnológicos de alto valor. El objetivo no es pagar por coberturas innecesarias, sino asegurarse de que las realmente importantes están incluidas.
Como ocurre con muchos aspectos relacionados con la prevención, solemos actuar cuando aparece el problema y no antes. Sin embargo, dedicar unos minutos a revisar el seguro puede evitar complicaciones futuras. "Las decisiones importantes se toman mejor en calma", concluye Alonso. Y el seguro de hogar es una de ellas, aunque no lo parezca.