Consecuencias del consumo excesivo de bebidas energéticas

Sofía Borrás

La ingesta frecuente de bebidas energéticas puede afectar a la salud bucodental. Su elevada acidez favorece la erosión del esmalte, mientras que, si se consumen a sorbos durante varias horas o sustituyen al agua como forma de hidratación, pueden aumentar la exposición ácida de los dientes y favorecer síntomas como sensibilidad dental o sensación de sequedad bucal.

08/07/2026

"El daño en la boca aparece por la repetición. Cada lata reduce el pH oral, la saliva necesita tiempo para compensarlo y, si antes de que la boca se recupere se vuelve a tomar otra bebida ácida, el esmalte entra en un ciclo de agresión continua. Muchos pacientes no lo ...

"El daño en la boca aparece por la repetición. Cada lata reduce el pH oral, la saliva necesita tiempo para compensarlo y, si antes de que la boca se recupere se vuelve a tomar otra bebida ácida, el esmalte entra en un ciclo de agresión continua. Muchos pacientes no lo perciben hasta que aparecen síntomas como la sensibilidad al frío o molestias al cepillarse", explica Antonio Longo, odontólogo del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental.

No obstante, las bebidas energéticas también pueden tener consecuencias sobre el organismo. El riesgo puede ser especialmente relevante en adolescentes, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas con hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, problemas de sueño o quienes toman medicación habitual.

Estas son las principales consecuencias que puede traer consigo el consumo excesivo de bebidas energéticas:

·       Ansiedad, nerviosismo e irritabilidad: una dosis elevada de cafeína puede asociarse a acidez, náuseas, dolor de estómago o diarrea, especialmente cuando se consumen en ayunas, en grandes cantidades o de forma rápida.

·       Insomnio y peor calidad del descanso: tomarlas por la tarde o por la noche dificulta la conciliación del sueño y puede reducir la calidad del descanso. En algunos casos, la persona duerme, pero se despierta con sensación de cansancio.

·       Molestias digestivas: su composición se asocia a acidez, náuseas, dolor de estómago o diarrea, especialmente cuando se consumen en ayunas o de forma rápida.

·       Mayor riesgo al mezclarlas con alcohol: la cafeína puede reducir la percepción de cansancio o somnolencia asociada al alcohol. Esto favorece que se beba más de lo previsto o que se infravalore el nivel real de intoxicación.

Por todo ello, los expertos recomiendan adoptar algunas medidas concretas para reducir riesgos:

·       Reservarlas para momentos puntuales: no conviene incorporarlas como una bebida diaria ni utilizarlas como sustituto del descanso.

·       Evitar el consumo a sorbos durante horas: cuanto más tiempo permanece la bebida en contacto con los dientes, mayor es la exposición ácida del esmalte.

·       No tomarlas antes de dormir: como pauta general, resulta aconsejable evitarlas por la tarde y durante la noche, especialmente en personas con problemas de sueño.

·       Enjuagarse con agua después de beberlas: esta medida ayuda a arrastrar restos de azúcar y a reducir la acidez en la boca. Si se va a realizar el cepillado tras consumir bebidas ácidas, es preferible esperar un tiempo prudencial, especialmente en personas con sensibilidad dental o riesgo de erosión del esmalte.

¿Sabes en qué consiste el síndrome metabólico?
Mujer del mes: Boticaria García, la farmacéutica que habla con el corazón
Colágeno, vitamina C y otros activos ¿son más efectivos en la piel o en suplementos orales?

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy