Según los expertos del centro de belleza Germaine Goya, estas son las principales ventajas:1. Refuerza el sistema inmunitario. Ducharse con agua fría de forma regular previene la capacidad del organismo de contraer enfermedades del sistema inmune. 2. Proporciona energía. Se mejora el ritmo cardiaco y se genera noradrenalina; por eso, es normal sentirse más ...
Según los expertos del centro de belleza Germaine Goya, estas son las principales ventajas:
1. Refuerza el sistema inmunitario. Ducharse con agua fría de forma regular previene la capacidad del organismo de contraer enfermedades del sistema inmune.
2. Proporciona energía. Se mejora el ritmo cardiaco y se genera noradrenalina; por eso, es normal sentirse más despierto y alegre.
3. Ayuda a combatir dolores. Sobre todo, para quienes practican deportes como el running. Ayuda a desinflamar y, si se alterna con agua caliente, favorecerá a eliminar la sensación de piernas cansadas.
4. Quema calorías. Al ducharnos con agua fría la temperatura corporal baja, por lo que el organismo aumenta el gasto energético para mantenerla y acelera el metabolismo.
5. Mejora el aspecto de la piel. El agua fría tiene un efecto tensor y reafirmante sobre la piel. Además, combate la flacidez y las arrugas, y ayuda a eliminar las células muertas y a prevenir las estrías.
6. Reduce varices y celulitis. El cuerpo intenta solucionar la acumulación de grasa localizada disolviéndola de forma autónoma, provocando retención de líquidos. El frío posee propiedades desinflamatorias, que ayudan a la circulación y a combatir dicha acumulación. Además, si se combinan estas duchas con tratamientos como la presoterapia, se ayudará a acabar con esa grasa y a reducir la aparición de varices y celulitis.
7. Disminuye las ojeras y rojeces. Especialmente por las mañanas, el agua fría ayuda a deshinchar el rostro y le proporciona un efecto lifting.
8. Da brillo al pelo. Favorece que los poros y cutículas del cuero cabelludo se cierren y, por consiguiente, que el pelo crezca más sano y brillante.
9. Despeja la mente. No hay nada mejor que una buena ducha para dejar atrás un día largo o ayudar a terminar de despertarnos por la mañana. Además, ayuda a dormir mejor, pues reduce la temperatura del cuerpo y la adapta a la del ambiente, favoreciendo así la relajación.