¿Qué tienen en común Carmen, West Side Story, El fantasma de la Ópera o Turandot? Pues mucho más de lo que parece. Desde hace décadas, las grandes arias de la historia han saltado de los teatros a la gran pantalla, los musicales e incluso la publicidad hasta convertirse en parte ...
¿Qué tienen en común Carmen, West Side Story, El fantasma de la Ópera o Turandot? Pues mucho más de lo que parece. Desde hace décadas, las grandes arias de la historia han saltado de los teatros a la gran pantalla, los musicales e incluso la publicidad hasta convertirse en parte de la memoria colectiva. Ahora, un nuevo espectáculo que se representa en el Teatro Marquina reúne todos esos universos en una sola función. Se trata de Una ópera de película, en cartel hasta el 19 de julio.
Es probable que nunca hayas asistido a una representación operística. Sin embargo, también es muy probable que reconozcas algunas de sus melodías más célebres. Identificas La cabalgata de las valquirias por Apocalypse Now; Nessun Dorma, convertida en un himno popular; o las inolvidables arias de Carmen y La Traviata, presentes desde hace años en películas, anuncios y series.
Una ópera de película, antología lírica en el cine, un espectáculo de la compañía OnBeat, recopila esos y otros temas conocidos en todo el mundo: La Traviata, El barbero de Sevilla, La flauta mágica, El fantasma de la Ópera, Carmen, Aída, Rigoletto o Tosca.
Un guiño a `El fantasma de la ópera'
El espectáculo arranca con la subasta de los restos de un antiguo teatro. Cada objeto evoca la leyenda de un misterioso fantasma que habitó sus catacumbas y que, en realidad, fue un niño rescatado de un circo, criado en secreto y convertido en un virtuoso de la música.
Más que un recital al uso, la propuesta combina interpretación, narrativa y referencias cinematográficas para demostrar hasta qué punto muchas de estas partituras forman ya parte de nuestro imaginario cultural, incluso entre quienes nunca han pisado un teatro.
¿Un género para todos los públicos?
Históricamente, la lírica ha arrastrado la imagen de ser un género reservado para un público muy especializado o para determinadas élites culturales. Sin embargo, esa percepción lleva años cambiando gracias a nuevos formatos que buscan acercar este patrimonio musical a espectadores de todas las edades mediante propuestas más accesibles y experiencias escénicas diferentes.
Precisamente, Una ópera de película no pretende representar una obra íntegra de tres horas, sino crear una experiencia que mezcla narrativa, cine, musicales y repertorio clásico para atraer a espectadores que probablemente nunca comprarían una entrada para Aída.
Por eso, el gran acierto de propuestas como esta es demostrar que la lírica lleva décadas formando parte de nuestra vida cotidiana. Sus grandes composiciones han sonado en el cine, en los musicales, en la televisión o en la publicidad mucho antes de que muchos espectadores pusieran un pie en un teatro. Lo novedoso es recorrer ahora el camino en sentido inverso: utilizar la gran pantalla como puerta de entrada para descubrir un género que, quizá más de lo que imaginamos, siempre ha estado entre nosotros.