El consumo de tabaco en España ha experimentado una caída sin precedentes en las últimas décadas. El endurecimiento de la ley antitabaco de 2010 marcó un antes y un después en la prevalencia del tabaquismo. Si a principios de los años 2000 alrededor del 35% de la población española fumaba, ...
El consumo de tabaco en España ha experimentado una caída sin precedentes en las últimas décadas. El endurecimiento de la ley antitabaco de 2010 marcó un antes y un después en la prevalencia del tabaquismo. Si a principios de los años 2000 alrededor del 35% de la población española fumaba, en 2011 el porcentaje había descendido al 27% y, en la actualidad, se sitúa en torno al 20%, incluyendo a fumadores diarios y ocasionales.
Sin embargo, el descenso del tabaquismo ha sido más acusado entre los hombres que entre las mujeres. Aunque la proporción de mujeres fumadoras sigue siendo ligeramente inferior, en términos absolutos se estima que alrededor de 5,5 millones de mujeres mantienen el hábito de fumar de forma diaria u ocasional, una cifra muy similar a la de los hombres. Esta evolución pone de manifiesto la necesidad de comprender mejor las diferencias de género para diseñar estrategias de prevención y abandono más eficaces.
Aunque las consecuencias del tabaquismo para la salud son igualmente graves en hombres y mujeres, las razones que mantienen el consumo parecen ser diferentes. Así lo señala un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que ha analizado las diferencias de género en el consumo de tabaco.
Según el informe, los hombres presentan un mayor grado de dependencia física de la nicotina que las mujeres. En ellos predomina el consumo para evitar los síntomas del síndrome de abstinencia, es decir, una recompensa de carácter negativo. En cambio, muchas mujeres fuman principalmente por el placer asociado al cigarrillo y a determinadas situaciones sociales o emocionales, lo que pone de relieve la importancia de los factores psicológicos y del contexto en el mantenimiento del hábito.
Durante las últimas décadas del siglo XX, el tabaco llegó a convertirse en un símbolo de seducción, independencia y empoderamiento femenino. Sin embargo, esa imagen ha cambiado de forma notable. Un análisis publicado por la aplicación Dua concluye que las mujeres no fumadoras reciben un 64% más de citas que las fumadoras.
Fumar ha dejado de asociarse al atractivo o al glamour para buena parte de la sociedad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Aun así, la elevada prevalencia del tabaquismo entre hombres y mujeres continúa representando uno de los principales problemas de salud pública en España y recuerda que queda camino por recorrer para reducir aún más su impacto.
